Archivo de abril, 2008

Que los seguidores de una realidad alternativa se junten durante un rato un día determinado de la semana en su templo para adorar unicornios y seres afines, pase; cada uno hace con su vida lo que quiere, incluso desperdiciarla. Que por el mero hecho de tener un cargo en una secta, alguien pueda entrar en un comité de ética asistencial en una institución sanitaria pública, no. Lo contaba El País ayer:

[...] “el Servicio de Asistencia Religiosa Católica (…) formará parte del Comité de Ética y del Equipo Interdisciplinar de cuidados paliativos”. Este convenio y el contenido de su cláusula tercera ha provocado el revuelo en el Gobierno regional. Güemes, uno de los firmantes del último convenio, ha limitado, a pesar del texto del acuerdo, la acción de los sacerdotes a “asistir a pacientes o familiares de pacientes”.

En la práctica, según fuentes hospitalarias consultadas por este periódico, los sacerdotes sí participan en estos comités, aunque no sólo como religiosos sino como expertos o especializados en temas de bioética. Hasta estos comités llegan aquellos asuntos delicados y ante los que un médico puede tener dudas éticas. Sin embargo, este comité sólo asesora al médico responsable y, por tanto, no tiene carácter vinculante sino consultivo. El médico puede tomar una decisión contraria.

Efectivamente, parece que el convenio lleva existiendo desde 1997 [1], pero eso no es atenuante, como parece dar a entender El Mundo en su noticia. El ya se hacía así cuando llegamos no suele ser un buen argumento.

Que sea un órgano con una función meramente consultiva tampoco me resulta un alivio: imaginen que, dado el caso, un médico tenga que ir a consultar a un testigo de Jehová su opinión acerca de si se me puede realizar una transfusión (afortunadamente, en ciertos casos se impone el sentido común). En asuntos científicos, alguien que habla en base a sus creencias no tiene autoridad ni para silbar La Barbacoa, ni para emitir una opinión que oriente nada en absoluto. Si el paciente pertenece a esa secta en particular, nada impide que le lean su libro de ficción favorito a petición suya en privado si así lo solicita.

[1] No sé si en su forma actual o si realmente ha habido cambios. Público tiene ambos convenios colgados de su web, pero aún no me ha dado tiempo a echarles un ojo y comparar.

Más de 10.000 peregrinos acuden a ver el cuerpo incorrupto del Padre Pío

[...]

Una máscara de silicona cubría su rostro, demasiado descompuesto para ser mostrado.

Incorrupto pero podrido. Y todo en la misma noticia.

Desde hoy, y hasta el día 27 de abril, se celebra en Madrid la IX edición de la Feria Madrid es Ciencia. A la hora de escribir estas líneas la página web anterior se encontraba caída, así que no puedo enlazar algunas actividades que vi que se iban a realizar y me parecieron interesantes. Como supongo que en estos momentos ya estará funcionando, les animo que le echen un ojo y se acerquen: la entrada es gratis.

Y, más concretamente, les emplazo al mediodía del sábado:

ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico ha organizado, en colaboración con la Oficina de Información Científica Madri+D el próximo sábado 26 de abril a las 13.00 un debate en la IX Feria “Madrid es Ciencia”. Será a las 13.00 en el Auditorio del Pabellón 12 de IFEMA, con entrada gratuita. El debate, bajo el título “Debatiendo nuestros orígenes. Entre la ciencia y la creencia”, será protagonizado por Félix Ares de Blas, Javier Armentia e Ismael Pérez.

Debatiendo ciencia y creencia

Si no ocurre ninguna catástrofe, allí nos veremos.

Lee burro, lee burro
aunque no tenga dibujos
ni resultados del fúrgol
y no sirva para hacerse pajas
¡Lee burro, lee!

Lo cantaba Mamá Ladilla y lo recordaba fuckowski ayer en su Twitter. Vuelve a ser el Día del Libro, y aunque no soy muy partidario de los días de, hablamos de uno de los inventos más poderosos que ha generado el hombre y que en este país casi la mitad de la población no utiliza nunca o casi nunca (el 43,1% de la población según el estudio de la Federación de Gremios de Editores de España; los datos estadísticos están en Hábitos de lectura y compra de libros (Año 2007) para quien tenga curiosidad).

Hoy, en Madrid, podrán comprarse libros por 1 euro, pero si de verdad les apetece rascarse el bolsillo y darse un capricho, me permito hacer las siguientes sugerencias:

  • Buenos Presagios. Terry Pratchett y Neil Gaiman. La probabilidad de que nadie haya leído nunca nada de estos dos autores (incluso por separado) es alta. Y es una pena. Si lo encuentran, no deberían dejarlo escapar. Pero no creo que lo encuentren.
  • El mundo y sus demonios: la ciencia como una luz en la oscuridad. Carl Sagan. Si hoy les da por buscar un libro de divulgación científica, no se lo piensen mucho: éste es el suyo. Posiblemente uno de los textos más bonitos que me haya encontrado nunca.
  • El archivo de Sherlock Holmes. Arthur Conan Doyle. El primer libro de detectives que cayó en mis manos, hace ya un puñado largo de años. Son historias cortas y sirven muy bien para un primer acercamiento al personaje. Y luego tienen material de sobra para seguir, si les gusta el género. A mí me encantó.
  • 1984. George Orwell. Lo leí hace mucho tiempo durante una reforma en casa de mis padres, con las habitaciones peladas de muebles, tirado sobre un colchón y escuchando The Wall de Pink Floyd. Ahora mismo no se me ocurriría otra manera de leerlo.
  • La estación de la calle Perdido. China Miéville. Al principio cuesta adaptarse al estilo y al universo, luego se le coge el gustillo y al cerrarlo el cuerpo pide más de ese regusto agridulce que queda. Mejor: es el primero de una trilogía.
  • Fantasmas. Chuck Palahniuk. Cuenta la leyenda que este vídeo captura el momento en el que un asistente se marea durante la lectura de la primera historia de este compendio de relatos de escritores acabados. No hay mucho más que decir. Bueno, sí: que durante el tour de presentación del libro cayeron 39 más. Atrévanse.
  • Solaris. Stanislaw Lem. Porque la ciencia ficción no son sólo robots y naves espaciales. También son planetas haciendo experimentos psicológicos con humanos.

Sólo son ideas, no pretende ser una lista exhaustiva de libros imprescindibles ni mucho menos, sino unas pocas recomendaciones que creo que tienen posibilidad de gustar, y algunas son relativamente desconocidas. Si se les ocurre alguno que creen que todo el mundo debería leer, aquí debajo están los comentarios. Sírvanse.

Tenía este libro en la lista de deseos de Amazon desde hace ya bastante tiempo, pero unos amigos del trabajo se me adelantaron y me lo regalaron hace un tiempo (y además sin mediar provocación). Para que luego digan por ahí que no quedan almas puras en este mundo.

El título no está puesto por casualidad: narra la situación que vivía un hombre con agnosia visual, incapaz de reconocer personas y objetos variados. Se hacía a la idea de por dónde andaba la gente a través del sonido, aunque su visión era perfecta. Todo el libro está compuesto por diversos casos estudiados por Sacks a lo largo de su carrera.

Pero la perspectiva de las historias no es clínica; aunque el problema neurológico concreto tiene una determinada importancia en la descripción del caso, lo que de verdad importa y que mantiene unidas las historias entre sí, por muy dispares que sean, es el factor humano. Las páginas son una sucesión de ocurrencias protagonizadas por unos personajes que son el foco de la narración de forma completamente involuntaria, a raíz de una enfermedad, un tumor o una dolencia no diagnosticada.

Algunas son entrañables, como el niño autista de la última historia que tenía una asombrosa capacidad para dibujar y que, a pesar de haber perdido la capacidad de hablar, reproducía con bastante exactitud y no pocos detalles propios cualquier imagen que se le pusiera delante. La llegada del señor Sacks a la institución en la que estaba ingresado este muchacho era un motivo de alegría para el pequeño, que sabía que la presencia del doctor iba acompañada de lápiz y papel. Otras son menos bucólicas, empezando por la del soldado que había perdido toda la memoria a corto plazo (síntoma del síndrome de Korsakoff) y que sólo recordaba lo sucedido en los minutos inmediatamente anteriores al momento presente y toda su vida hasta que terminó la Segunda Guerra Mundial, pero nada entre medias. Podemos seguir con el relato de la mujer que perdió el sentido de la propriocepción y tuvo que aprender a sustituirlo mediante métodos conscientes, o el hombre con síndrome de Tourette que no quería volver a ser normal y perder todas las ventajas que su enfermedad le proporcionaba.

Es uno de esos raros libros que se disfruta prácticamente del tirón (es relativamente corto, algo más de doscientas páginas, si la memoria no me falla) y que, siempre dentro del mismo tema central, ofrece multitud de variantes, cada una tan entretenida como la anterior. Ya me estoy apuntando más libros de este autor.

El anuncio original (cuyo texto reproduzco a continuación) es demencial, pero no me digan que no entran ganas de hacerlo con los viejos Lacasitos…

Whenever I get a package of plain M&Ms, I make it my duty to continue the strength and robustness of the candy as a species. To this end, I hold M&M duels.

Taking two candies between my thumb and forefinger, I apply pressure, squeezing them together until one of them cracks and splinters. That is the “loser,” and I eat the inferior one immediately. The winner gets to go another round.

I have found that, in general, the brown and red M&Ms are tougher, and the newer blue ones are genetically inferior. I have hypothesized that the blue M&Ms as a race cannot survive long in the intense theater of competition that is the modern candy and snack-food world.

Occasionally I will get a mutation, a candy that is misshapen, or pointier, or flatter than the rest. Almost invariably this proves to be a weakness, but on very rare occasions it gives the candy extra strength. In this way, the species continues to adapt to its environment.

When I reach the end of the pack, I am left with one M&M, the strongest of the herd. Since it would make no sense to eat this one as well, I pack it neatly in an envelope and send it to M&M Mars, A Division of Mars, Inc., Hackettstown, NJ 17840-1503 U.S.A., along with a 3×5 card reading, “Please use this M&M for breeding purposes.”

This week they wrote back to thank me, and sent me a coupon for a free 1/2 pound bag of plain M&Ms. I consider this “grant money.” I have set aside the weekend for a grand tournament. From a field of hundreds, we will discover the True Champion.

There can be only one.

(Visto en Metafilter.)

Las galaxias NGC 2207 (izquierda) e IC 2163 (derecha) se encuentran a 144 millones de años de distancia. Si estos dos objetos hubiesen estado mucho más cerca de la Tierra y, por lo tanto, hubieran abarcado un trozo significativo del cielo a simple vista, imaginen cómo serían las antiguas mitologías: bastante tenían nuestros ancestros con soportar dioses caprichosos y vengativos como para encima, para engaño de nuestros cerebros sedientos de patrones, tenerlos observando permanentemente con esa mirada indicativa de un brote psicótico.

NGC 2207 e IC 2163

Los modelos indican que estas dos galaxias en colisión se separarán con el tiempo y recuperarán sus formas originales, para volver a juntarse posteriormente y terminar convertidas en un único objeto.

(Visto en Astronomy Picture Of the Day.)