Tenía este libro en la lista de deseos de Amazon desde hace ya bastante tiempo, pero unos amigos del trabajo se me adelantaron y me lo regalaron hace un tiempo (y además sin mediar provocación). Para que luego digan por ahí que no quedan almas puras en este mundo.
El título no está puesto por casualidad: narra la situación que vivía un hombre con agnosia visual, incapaz de reconocer personas y objetos variados. Se hacía a la idea de por dónde andaba la gente a través del sonido, aunque su visión era perfecta. Todo el libro está compuesto por diversos casos estudiados por Sacks a lo largo de su carrera.
Pero la perspectiva de las historias no es clínica; aunque el problema neurológico concreto tiene una determinada importancia en la descripción del caso, lo que de verdad importa y que mantiene unidas las historias entre sí, por muy dispares que sean, es el factor humano. Las páginas son una sucesión de ocurrencias protagonizadas por unos personajes que son el foco de la narración de forma completamente involuntaria, a raíz de una enfermedad, un tumor o una dolencia no diagnosticada.
Algunas son entrañables, como el niño autista de la última historia que tenía una asombrosa capacidad para dibujar y que, a pesar de haber perdido la capacidad de hablar, reproducía con bastante exactitud y no pocos detalles propios cualquier imagen que se le pusiera delante. La llegada del señor Sacks a la institución en la que estaba ingresado este muchacho era un motivo de alegría para el pequeño, que sabía que la presencia del doctor iba acompañada de lápiz y papel. Otras son menos bucólicas, empezando por la del soldado que había perdido toda la memoria a corto plazo (síntoma del síndrome de Korsakoff) y que sólo recordaba lo sucedido en los minutos inmediatamente anteriores al momento presente y toda su vida hasta que terminó la Segunda Guerra Mundial, pero nada entre medias. Podemos seguir con el relato de la mujer que perdió el sentido de la propriocepción y tuvo que aprender a sustituirlo mediante métodos conscientes, o el hombre con síndrome de Tourette que no quería volver a ser normal y perder todas las ventajas que su enfermedad le proporcionaba.
Es uno de esos raros libros que se disfruta prácticamente del tirón (es relativamente corto, algo más de doscientas páginas, si la memoria no me falla) y que, siempre dentro del mismo tema central, ofrece multitud de variantes, cada una tan entretenida como la anterior. Ya me estoy apuntando más libros de este autor.



beriadan (#1) dice:
Qué interesante… Tenía en cola varios libros ya recomendados en este blog, pero creo que voy a empezar por este.
22/04/2008, 09:11EC-JPR (#2) dice:
Joé, a ver si me finiquito los dos que tengo entre manos y me lo cojo de una vez, que le tengo ya unas ganas considerables. La verdad que hay trastornos de ese tipo que son una grandísima putada. Por ejemplo, respecto a lo que comentas de la propiocepción, no son pocos los casos de gente que no reconocen su cuerpo, y que identifican su pierna o su brazo como si hubiese “otra persona” durmiendo con ellos en la cama.
Y, en cuanto al síndrome de Korsakoff, un frikidato. Y es que es una de las consecuencias de la carencia de vitamina B1 (tiamina), algo especialmente importante en alcohólicos crónicos. En estas personas, a largo plazo puede aparecer el síndrome de Wernicke-Korsakoff: dificultades para el movimiento y el razonamiento (encefalopatía de Wernicke), así como la pérdida de memoria que mencionas y una tendencia fabulatoria (sd. de Korsakoff). Esto, junto con un par de peculiaridades metabólicas, es la causa de que, cuando llega un alcohólico al servicio de Urgencias siempre haya que ponerle primero una tiamina y después el suero glucosado. Porque, como inviertas el orden, se puede precipitar la aparición de la enfermedad.
Un saludete.
22/04/2008, 21:56RinzeWind (#3) dice:
#2: muchas gracias por el dato. Circunstancialmente, uno de los personajes con ese síndrome que aparece en el libro era un bebedor compulsivo.
22/04/2008, 22:00Sampaka (#4) dice:
Que me recomendais para comprar mañana?
Le gustan sobretodo las lecturas esperimentales, creo.
23/04/2008, 00:35Garvin (#5) dice:
Lo cogí debido al divertido título de la portada y no me desagradó. Como dices no son bien bien, historias clínicas pero tampoco se pueden considerar relatos. Pero si que es una forma muy amena e interesante de conocer algunas enfermedades mentales poco conocidas.
23/04/2008, 15:25Su (#6) dice:
A ese le tengo echado el ojo de cuando Dani lo comentó. Y si ya sois 2de2, pues se le echo más…
25/04/2008, 21:01