Breaking the spell. Religion as a natural phenomenon (Daniel C. Dennett)

Según Teller, la magia es “la unión teatral de una causa y un efecto que no tienen existencia en el mundo físico pero sí en nuestros corazones”.

La frase de ahí arriba está sacada de un artículo que ya he enlazado más veces y cuya lectura vuelvo a recomendar: Science of magic. El gran problema de la magia es que, una vez conocido el verdadero mecanismo físico que produce el efecto (e ignorando, por tanto, la causa que nos hace creer el artista sobre el escenario), la ilusión pierde el encanto.

Un ejemplo: este vídeo. En él, Penn & Teller realizan frente a la cámara un pequeño truco utilizando tres vasos opacos de plástico, debajo de los cuales aparecen pelotitas de papel de aluminio. El espectáculo impresiona porque el espectador, aunque tenga la sospecha de por dónde van los tiros, no es capaz de decir exactamente qué está ocurriendo. Esto ocurre hasta la mitad del vídeo, porque la segunda parte consiste en la repetición del truco con vasos transparentes, momento en el cual se descubre el pastel. Podemos volver atrás y visualizar la secuencia original, pero habrá perdido gran parte de la gracia[1]. En la terminología del libro que toca hoy, habremos roto el hechizo.

Daniel C. DennettDennett se pregunta si la religión no es más que un truco que lleva funcionando durante años y que no deja de ser un fenómeno natural más que merece ser estudiado como tal. El precio a pagar sería el cese del funcionamiento; no para todo el mundo, claro: hay gente que sigue creyendo en el tarot, a pesar de que es un engaño de sobra conocido. Pero no estaría de más aproximarse con una mente crítica y ver qué se puede encontrar. Después de todo, saber no es malo.

Aunque la premisa inicial es buena, el desarrollo se me ha hecho farragoso y cuesta arriba durante un puñado grande de páginas. Parte del problema posiblemente sea que Dennett no expone sus planteamientos con tanta claridad como lo hacen otros autores (sí, estoy pensando en Dawkins) y el paso de uno a otro es duro. Esto no quiere decir que el libro sea malo, sino que es más difícil de entender que otras obras que he leído que tratan del mismo tema. No por casualidad hay un puñado de ideas muy interesantes en el texto.

La primera es la de acercarse a la religión con una pregunta: ¿quién se beneficia? Después de todo, cabe la posibilidad de que no sea más que un desecho, producto de la afinidad de muchos seres vivos de buscar patrones tanto si existen como si no existen. ¿Siempre hay un agente detrás de una acción? Cuando cae un puñado de nieve de un tejado y un perro ladra al oír el ruido, ¿le ladra a la nieve o a un ente que el animal cree que está allí? ¿Adoraban los antepasados a los truenos o a los seres que los lanzaban desde el cielo? Si el comportamiento se ha mantenido a lo largo de los años, puede plantearse la cuestión de que conlleve algún beneficio asociado (para la sociedad entera, para parte de ésta, o para cada individuo particular).

Otra es consiste en diferenciar creencias: no es lo mismo creer en dios que creer en creer en dios. Mucha gente hace lo segundo: cree que el hecho de creer en dios es algo correcto, que les beneficia y que por tanto merece la pena el esfuerzo, aunque realmente la creencia en un ente sobrenatural no entra en este campo (sería la primera opción). ¿La gente realmente cree en Zeus o cree que el mito es positivo (o ambas)?

Por último, la parte más interesante, y la más desaprovechada, es la que trata la religión como un meme: una idea que se va propagando de mente en mente, y que además es indudablemente resistente (entre otras cosas, al raciocionio).

Mucha gente diría, después de leer el libro, que no se demuestra que dios no exista. La segunda parte del vídeo de los vasos tampoco demuestra que no se usase magia de verdad en la primera parte: sólo se puede asegurar que la última mitad es un truco, porque se ve; a la vista de las imágenes, nadie asegura que realmente las bolas de papel de alumnio no se estuviesen materializando de la nada durante el primer pase. Pero a nadie se le ocurre, a la vista de la evidencia, dudar que todo es un bonito engaño: la solución es más sencilla y no requiere elementos sobrenaturales. Cualquier explicación racional que pueda ayudar a extirpar el quiste de la religión de la mente humana siempre será bienvenida. Aunque haya quién no quiera ver la patata del acto final en el bolsillo del mago; sería el equivalente a creer que es posible atrapar una bala con los dientes.

[1] No toda. Por muy simplón que sea el truco, la habilidad necesaria para ejecutarlo es algo que lleva a la espalda incontables horas de práctica. Por más veces que me han explicado cómo hacer aparecer una moneda de la nada, los movimientos no me salen ni a tiros.

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21 respuestas a Breaking the spell. Religion as a natural phenomenon (Daniel C. Dennett)

  1. A veces aun mostrando el truco la gente se niega a aceptar la no intercesión de entes o actos de caracter sobrenatural. Y me refiero a trucos de magia que, ay, se hacen pasar por fenómenos sobrenaturales (o paranormales, elija el lector el adjetivo que prefiera). Ahí sigue el espiritismo años y años después de la confesión de las hermanas Fox; Uri Geller es considerado un auténtico psíquico aun habiendo explicado sus trucos mil y una veces. Si con estos y otros ejemplos de baratillo se prefiere negar la evidencia, es normal la permeabilidad que presentan los religiosos a las conclusiones de los exámenes racionales de sus creencias.

  2. dudo dijo:

    cada vez conozco a más gente que se engancha a las llamadas religiones new age de esas, que si el karma, tu vida anterior, las conexiones extrasensoriales y qué se yo cuántas vainas más…
    necesitamos creer en algo, porque es más cómodo aprenderse las respuestas que hacerse preguntas complicadas.
    todo lo que evite pensar… bienvenido sea.

  3. Andy dijo:

    Comparar la magia con la religión no es justo.

    A mi, al menos, me divierte mirar un espectáculo de David Copperfield. Aunque se perfectamente que el tipo no tiene habilidades sobrenaturales, se lo curra muy muy bien. En resumen:

    - Sirve para divertir a la gente y pasar un buen rato
    - Te da algo a cambio de invertir tu tiempo en él (y a veces tu dinero, si es que lo has visto en el teatro)
    - No le pide al público que mate a su prójimo
    - No va esparciendo mensajes de odio e intolerancia
    - No hace abuso de su posición de poder sobre el público para sacar ventajas económicas, politicas, sexuales y otras.

    En cambio la religión…

    Saludos,
    Andy

  4. gfunho dijo:

    #3 - No hace abuso de su posición de poder sobre el público para sacar ventajas económicas, politicas, sexuales y otras.

    Discrepo profundamente. David Copperfield estuvo aventajándose a Claudia Schiffer.

    xD

  5. Cómo luchar contra la credulidad (o mejor dicho el deseo de creer)?

    Tenemos el ejemplo de James Randi, el famoso prestidigitador que tanto tiempo ha dedicado a descubrir los engaños de lectores de tarot, clarividentes, curanderos, etcétera.

    Este hombre siempre deja bien claro que lo que hace son trucos, que no hay poder mágico alguno detrás de sus actos, el único poder es el de la sugestión (auto inducida o no).

    Y tan poderosa es que hay quien cree que James Randi miente y que verdaderamente tiene poderes mágicos sobrenaturales.

    A mi se me está haciendo cuesta arriba este libro de Dennett. Dawkins y Hitchens son, este apartado para mi, los grandes vencedores. Sam Harris me gusta, pero es demasiado americano y su tono algo simplón, pero transmite muy bien conceptos complejos

    Estoy a la espera de “God: The Failed Hypothesis: How Science Shows That God Does Not Exist”. Ha pasado por tus manos?

  6. RinzeWind dijo:

    #5: no, de hecho no me suena mucho (aunque puede estar enterrado y olvidad en la lista de deseos de Amazon). Ánimo con el de Dennett, al final merece la pena.

  7. Emeuta dijo:

    Off topic, pero muy mal hechos los deberes de ayer.

    Os dice un tal bellido que, igual que los chinos en Tibet, la poli española reprime a los independentistas vascos.

    Respuesta(s): vamos, vamos, comparar con los TERRORISTAS vascos…

    ESO, ESO, ESO, es lo que hacen las autoridades chinas. Exactamente.

    Anda, anda… los terroristas tibetanos.

    ¿Sois chinos, o tontos?

    Ninguna de las dos: madrileños.

  8. A ver, el ilusionista está del lado del escéptico. Hay pocos profesionales que acepten darle a su profesión un título que presuma “farsa”. Los mejores ilusionistas avisan siempre de que todo es un truco. Ya Houdini se dedicaba a refutar montajes ocultistas, y se trataba posiblemente del más grande ilusionista de siempre.

    Por lo demás, parece mentira que todavía lo que sea necesario demostrar sea la “no existencia de Dios”. No más necesario que demostrar la inexistencia de la tetera china de Russell o del dragón rosa de Sagan.

  9. RinzeWind dijo:

    #8: Por lo demás, parece mentira que todavía lo que sea necesario demostrar sea la “no existencia de Dios”

    Es la una de las pocas defensas que le queda a la religión. Que es absurdo creo que es evidente. Que se usa, también.

  10. Santo dijo:

    Por curiosidad: y vosotros (lo digo por algunos comentaristas además de RinzeWind), que estáis ya convencidos, ¿por qué leéis tantísimos libros de escepticismo? :P

  11. #10 La respuesta corta:

    Para tener munición con la que responder a los creyentes.

  12. #10 Simplemente nos gustan los libros. No esperamos, por supuesto, que a ti te pase lo mismo.

  13. #6 El susodicho libro lo vi ‘anunciado’ en la página de Dawkins. Estoy a la espera de que un compa de trabajo termine de compilar su pedido a Amazon :P

  14. Laertes dijo:

    #8 la tetera de Russell no es china, sino de porcelana. Supongo que te ha confundido el leer en inglés “china teapot”, pero en inglés “china” significa porcelana. Si fuera china se diría “chinese teapot”. Y el dragón de Sagan no es rosa, sino invisible, intangible, flotante, escupe fuego frío y vive en un garaje. Más información en el capítulo 10 de “The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark”, publicado en castellano como “El mundo y sus demonios”, que comienaza así.

    “A fire-breathing dragon lives in my garage.” Suppose (I’m following a group therapy approach by the psychologist Richard Franklin) I seriously make such an assertion to you. Surely you’d want to check it out, see for yourself. There have been innumerable stories of dragons over the centuries, but no real evidence. What an opportunity!
    “Show me,” you say. I lead you to my garage. You look inside and see a ladder, empty paint cans, an old tricycle—but no dragon.
    “Where’s the dragon?” you ask.
    “Oh, she’s right here,” I reply, waving vaguely. “I neglected to mention that she’s an invisible dragon.”

    Un extracto más largo se puede encontrar aquí

  15. #14 Vale, lumbrera, pero ¿a que sabías perféctamente de qué narices te estaba hablando?

  16. Santo dijo:

    Eh, no os deis por aludidos, que yo también soy escéptico. No he entrado de troll. De verdad tengo curiosidad; estoy de acuerdo con todo lo que se dice en este post y en anteriores, sólo que no leo libros de este tipo, y por eso preguntaba.

  17. Santo dijo:

    #10: Buena respuesta.

  18. RinzeWind dijo:

    #15: te noto un poco agresivo en los últimos comentarios…

  19. Laertes dijo:

    #15 No era mi intención ofenderte de ningún modo. Simplemente dar una información más exacta por si hay alguien que desconoce las dos historias que mencionas.

  20. Ismael Valladolid Torres dijo:

    #18, #19 Disculpadme, es el segundo foro en el que he comentado ese día en el que me ven alterado… No era mi intención… Mis disculpas… :)

  21. Ismael Valladolid Torres dijo:

    #7 No, no es lo mismo lo del Tibet que lo de Euskadi. Si el lehendakari no se eligiera democráticamente, sino que fuese un cargo vitalicio y una vez fallecido el anterior el nuevo se escogiese siendo la reencarnación de aquel, se parecerían un poco más…