El otro día me descargué con nocturnidad, alevosía, y la firme convicción de que en este país lo iba a tener muy jodido para adquirirlo por otros medios, The Trap: What Happened to Our Dream of Freedom, un documental de Adam Curtis para la BBC que trata sobre los modelos de sociedad que se han venido utilizando de un tiempo a esta parte por parte de los gobiernos americano y británico, y su exportación forzosa a terceros países (Irak, mismamente). Para el que quiera, hay un no-tan-breve resumen de los dos primeros capítulos en Blair Watch: 1, 2 (me enteré de la existencia del documental a través del siempre recomendable Metafilter; en un comentario aparecieron esas dos sinopsis).
El documental trae a colación la teoría de juegos y su progresiva implantación en aspectos económicos y sociales, partiendo de la premisa de que el hombre es un ser racional que se comporta de forma lógica ([risas de lata aquí]). En líneas generales está bien, aunque la conclusión me parece que está cogida por los pelos, sin que eso signifique necesariamente que no apunte en direcciones interesantes; además tiene un batiburrillo de ideas que no terminan de enlazar con nada en particular y que, aunque son entretenidas si se entienden como unidades individuales, parecen puestas para rellenar. De uno de esos fragmentos es de lo que voy a hablar.
En 1972, David Rosenhan publicó en la revista Science un artículo titulado On Being Sane In Insane Places. Empieza así:
If sanity and insanity exist, how shall we know them?
El artículo describe un experimento en el cual se enviaron ocho personas sanas a diversas instituciones psiquiátricas alegando que oían voces, que el contenido de éstas era ininteligible en la mayor parte de los casos, que no eran familiares y que pertenecían a su mismo sexo. Aparte de mentir en eso, en su verdadero nombre y en su profesión, el resto de los datos que ofrecían eran verdaderos. Todos los pseudopacientes (como los llama el artículo) fueron ingresados. Desde el momento de su admisión, comenzaron a actuar de forma completamente normal sin hacer más referencia a las supuestas voces.
La media de ingreso fue de 19 días. El revuelo tras la publicación de los resultados fue tal que Rosenhan se prestó a enviar a otra institución una remesa de pacientes falsos para ver si eran detectados. Tras los tres meses que se establecieron, se anunció que 41 pacientes falsos habían sido detectados por los empleados del centro. En realidad, no se envió ninguno.
Por supuesto, este tipo de diagnósticos dependen muy fuertemente de lo que el propio paciente cuente. Robert Spitzer comentaba al respecto:
If I were to drink a quart of blood and, concealing what I had done, come to the emergency room of any hospital vomiting blood, the behavior of the staff would be quite predictable. If they labelled and treated me as having a peptic ulcer, I doubt I could argue convincingly that medical science does not know how to diagnose that condition.
Aquí tiene que terminar este artículo. Sobre este tema ignoro casi todo y la edad de cometer imprudencias temerarias y de opinar sobre asuntos de los que no tengo ni idea ya se me pasó. No estoy capacitado para comentar más cosas sobre el experimento, pero aún así pensé que sería interesante sacarlo a la luz para todo aquél que no lo conociera. Para el que tenga más datos o pueda aportar más referencias, los comentarios son gratis.



roberasturias (#1) dice:
Me centraré en el experimento Rosenhan, ya que el documental no he tenido la suerte de poder verlo.
Me temo que, en este nuestro mundo, la barrera entre los cuerdos y los locos no está del todo definida, bien por la falta de consenso social y científico a la hora de establecer esa frontera; bien porque el ser humano no es tan racional como nos quieren dar a entender, siguiendo esa tendencia determinista tan en boga en estos días (no todo está en los genes, amigos).
Y es que todos, aunque seamos los más cuerdos y los más equilibrados, tendemos en numerosas ocasiones a tendencias psicóticas de imprebisibles consecuencias. Si no sale a la luz esa parte oscura es por la influencia de la sociedad, que nos ata en corto y nos indica el camino a seguir.
Para terminar con este rollo sin mucho sentido, os dejo con una recomendable explicación del experimento Rosenhan: http://barcomasgrande.blogspot.com/2008/02/zas.html
Que tengas un buen y equilibrado día.
08/04/2008, 08:59roberasturias (#2) dice:
Perdón por la falta ortográfica: es imprevisible, no “imprebisibles”
08/04/2008, 09:01Joseluis (#3) dice:
Experimento recogido en el libro: Cuerdos entre locos : grandes experimentos psicológicos del siglo XX / Lauren Slater, de la editorial Alba. La autora, creo recordar, entrevistó a algunos de los involucrados en el caso.
08/04/2008, 09:11Roithamer (#4) dice:
Como psicólogo (más bien licenciado en psicología) te diré que la psicología tiene serios problemas epistemológicos, como por otra parte los tiene hasta las matemáticas.
08/04/2008, 10:06Estos problemas son, en lo que respecta a tu post, el dilema biología/cultura o racionalidad/irracionalidad. Esto viene desde Descartes y tal y es un rollo porque desafortunadamente el debate está ideologizado desde la política, la economía y la religión.
Lo que quiero decir es que si a los seres humanos se nos considera “totalmente racionales” como, de alguna manera, ha venido defendiendo implícitamente el conductismo por su herencia del positivismo lógico, entonces somos responsables totalmente de nuestros actos. Yo digo que es falso.
Sin embargo, si somos irracionales, como defienden los psicólogos biologicistas, entonces son nuestros instintos los que nos controlan y alguien debe ejercer ese control. Yo digo que también es falso.
No sé si me he explicado claramente, si eres racional es malo, si no lo eres malo también. Pero hay una vía intermedia difícil pero más aceptable. El ser humano es un animal con instintos racionalizables, esto es, con educación y cultura nos convertimos en hombres, seres humanos. Lo que sucede es que resulta más difícil y caro educar que controlar (al animal con el palo, al racional responsabilizándole de todo).
La psicología del pensamiento fue una asignatura donde vi mucho de todo eso. Hay una parte clásica donde se estudia la capacidad para solucionar silogismos y tonterías parecidas que trata de averiguar la capacidad lógica del ser humano en contextos neutros. Hay estudios más avanzados en los que se estudia el pensamiento de la gente sobre problemas cotidianos y, claramente, se concluye que el ser humano procesa la información sesgadamente. Recomiendo leer a Tversky y Kahneman.
Respecto a la locura, no parece que haya una línea roja como no la hay para la hipertensión o el dolor de espalda. En los 70 (y citas un estudio de 1972) se protestó mucho académica y extra-académicamente contra los abusos de los tratamientos “psiquiátricos”. Deseo dejar claro que fueron los psiquiatras los que aplicaban el electroshock, los baños helados, los antipiscóticos brutales y la terápia insulínica que tan buenos resultados han dado para matar a la gente.
Actualmente la locura sigue siendo un misterio pero menos que hace tiempo, sólo hay que ver los manuales de psicopatología.
Hobbes (#5) dice:
Parece es divertido, algien lo ha provado ya?
Contad vuestras especiencias pliss,
08/04/2008, 10:34Ismael Valladolid Torres (#6) dice:
“la edad de cometer imprudencias temerarias y de opinar sobre asuntos de los que no tengo ni idea ya se me pasó”
Pero, ¿qué dices? ¿Y te atreves a tener un blog en estas condiciones?
08/04/2008, 10:54duhu (#7) dice:
Blanco y en botella… ¡leche! La gente ve lo que espera ver.
http://www.juzamdjinn.blogspot.com
08/04/2008, 13:07Algernon (#8) dice:
La psiquiatría y la psicología clínica no son lo mismo, aunque se parezcan mucho. A veces no se remarca lo suficiente ese hecho.
Por lo demás, existen categorías diagnósticos como el trastorno facticio (simular sin querer obtener beneficios) o simulación (para obtener beneficios – ¿alguien ha visto El Nido del Cuco?). Que luego se puedan criticar las instituciones de salud mental, pues se puede hacer. Y las cosas han mejorado desde los setenta – y mucho. Adoro la Wikipedia inglesa para ciertas cosas…
Lauren Slater says in her 2004 book Opening Skinner’s Box that she repeated Rosenhan’s study, by presenting at the emergency rooms of different hospitals with a single auditory hallucination. She writes that she was not admitted to any of them but was instead given prescriptions for antipsychotics and antidepressants, and was also occasionally diagnosed with post-traumatic stress disorder. She makes the connection between her being repeatedly diagnosed as such and the vast majority of pseudopatients in the original experiment being diagnosed as schizophrenic; she suggests that certain mental illnesses become “fashionable” over time. Her claims were questioned by Robert Spitzer and others[1]; she replied (through her attorney) that she considered her work to be “anecdote, not systematic research, and certainly not a ‘replication’ of Rosenhan’s study.”
08/04/2008, 16:34Fabel (#9) dice:
No se si ya habias comentado algo de este libro
http://es.wikipedia.org/wiki/El_hombre_de_los_dados
En cierto sentido no tiene nada que ver con el tema pero lo veo totalmente relacionado.
En cuanto a locura y cordura son indistinguibles desde el putno de vista del individuo. El mundo es lo que tu cerebro te dice que es, y el te controla a ti no tú a él. En cualquier caso hoy por hoy la salud mental mide la adaptación del individuo a una sociedad concreta con unso valores morales determinados. Cuanto más te apartes del patrón, más fácil es que seas un inadaptado y te acaben poniendo una etiqueta. Así que desquilibrios químicos y similares aparte, no existe la enfermdad mental, sólo la social.
Pero esto no es más que mi opinión, que tiene un gran valor porque mi cerebro me dice que es la mía y que es la que más cuenta, a pesar de que no se sustenta en estudios de ningún tipo.
08/04/2008, 21:00EC-JPR (#10) dice:
Respecto al ejemplo de la úlcera péptica, si no he entendido mal, dice que malamente le serviría su ejemplo para demostrar que la ciencia médica diagnostica mal. Tiene toda la razón, porque nadie le diagnosticaría eso.
EXPLICACIÓN CORTA:
En la EBM (Evidence Based Medicine), que es la que se practica hoy en día, ni el más chapucero de los galenos diagnosticaría una enfermedad basándose en un único signo. Además, en este caso concreto, la esófago-gastroscopia revelaría que no hay ninguna razón para el sangrado. Conclusión: en seis horas el paciente se va a su casa con una buena colleja.
EXPLICACIÓN LARGA:
Si el único síntoma es la hematemesis (vómitos sanguinolentos) y al preguntarle al paciente no refiere nada más (que sería lo equivalente al ejemplo del ¡zas! psiquiatra), dudo mucho que cualquier médico, por malo que sea, diagnosticase una úlcera de estómago, así por las buenas.
Sólo con un sangrado sanguinolento, un médico medianamente avispado se olería el pufo (esto sería más largo de explicar, pero el experimento es inviable). Un residente nervioso dudaría entre la úlcera de estómago, la hepatitis (no, no me he confundido) o algún tipo de desgarro/erosión en el tubo digestivo. Este mismo residente, para no dejarse nada, empezaría a pedir chorricientas pruebas: entre ellas, un aspirado gástrico (en el que no sacamos nada), un análisis de sangre (que sería completamente normal) y una endoscopia (en la que no vemos ningún punto de sangrado).
Y con todo esto, no hay nadie que diagnostique una úlcera. Bueno, puede que lo haga, pero lo mismo que te puede diagnosticar una tuberculosis…
08/04/2008, 21:56RinzeWind (#11) dice:
#6: bueno, entonces digamos que pongo todos los medios para intentar no hacerlo :-p
08/04/2008, 23:30Algernon (#12) dice:
Pues estos posts de psiquiatría de Rinze me molan mogollón. WANT! MORE!
KTHXBY.
09/04/2008, 11:49