Lullaby (Chuck Palahniuk)
Último examen de la carrera de periodismo. Asignatura: ética. Lea la pregunta con atención y conteste de forma razonada:
Es usted reportero en el diario de una gran ciudad. El día de Navidad le llaman para investigar una muerte: un bebé se ha asfixiado con un adorno de la decoración del clásico abeto. Tras conseguir los datos necesarios para la historia (edad del bebé, nombre, edad de los padres, datos de los médicos y alguna declaración del policía que vigila la escena), corre a la redacción para tenerla lista antes de la hora límite para la publicación en la edición del día siguiente.
Lo envía para revisión y su redactor jefe se lo rechaza porque no ha especificado el color del adorno. La gente quiere carnaza y la primera página de mañana no espera. Opciones:
- Llame a los padres y pregunte.
- No llame y pierda su trabajo.
La dicotomía, claro, es tramposa. Pero el lector habitual de Palahniuk debería estar acostumbrado a que, en el universo de este autor, exámenes como el anterior son una posibilidad muy probable. Así se presenta el protagonista de esta novela. Carl Streator, periodista.
Imaginen una plaga que se pudiese contagiar a través de las palabras[1]. Por ejemplo, una canción de cuna que mata gente al escucharla y se acomoda en el cerebro del que la lee, que no tiene posibilidad de olvidar algo tan simple. ¿Volverían a cantar en la ducha con toda la alegría del mundo? ¿Escucharían a la gente que pasa hablando a su lado por la calle? El silencio sería, en el hipotético caso de que la nana existiese, un asunto de salud pública.
Lullaby es la historia de esa canción, del periodista que no puede sacársela de la cabeza y de un puñado de personajes a cada cuál más estrafalario que persiguen los viejos tomos en los que está escrita, para destruirlos o para sacar beneficio propio. Es quizá el libro más sencillo (que no simple) que me he leído de Palahniuk (y ya puedo decir que estoy cerca de haberme leído todas sus obras de ficción), y en el que su característico estilo, ese que poblaba las páginas del Club de la Lucha de aquel repetitivo “Lo sé porque Tyler lo sabe”, se intuye mucho menos que habitualmente. Por eso quizá, sin ser una historia espectacularmente buena (como podría decir de Superviviente o Fantasmas), sí puede ser la más indicada para alguien que se acerca a este autor por primera vez. Si es su caso, hagan el intento, no se arrepentirán.
El protagonista, por si se lo están preguntando, respondió que lo ideal sería llamar a los médicos que atendieron la urgencia. Evidentemente, el objeto en cuestión tendría que estar catalogado en alguna parte.
Suspendió.
[1] La mejor historia de este género que he leído es un relato corto de China Miéville titulado Entry Taken From A Medical Encyclopaedia[2], publicado en Looking for Jake. Desconozco si se ha editado en castellano, pero si no es el caso y se defienden con el inglés están tardando en hacerse con un ejemplar (bendito cambio del dólar). La recopilación entera tiene grandes joyas, especialmente Reports Of Certain Events In London y Go Between, además de la anteriormente mencionada.
[2] (Nota al pie para una nota al pie, si me lo permiten). Esto me recuerda que soy incapaz de encontrar el archivo con los artículos antiguos del tristemente fallecido Journal of Memetics; he intentado contactar con un par de editores antiguos pero no he recibido respuesta. Si alguien sabe dónde se encuentran y me lo puede indicar, se lo agradeceré. Sé que es una petición extraña, pero nunca se sabe.









Ya me ha picado la curiosidad y soy €7.20 más pobre. Dentro de unos días seré un libro más rico. Espero que sea un buen libro.
Por cierto, se te ha pasado el Snow Crash de Neal Stephenson, que también va de un mantra que les lava el cerebro a los que lo escuchan.
Comentario por Luis — 1/4/2008 @ 8:20 am
En la lista de pendientes, esperando en la estantería, a ver que tal cuando lo empiece!
Comentario por Ordo — 1/4/2008 @ 8:24 am
¿Y dónde queda el chiste más gracioso del mundo, eh?
Comentario por Noid — 1/4/2008 @ 8:33 am
#3: diablos, tienes razón. Ahora dudo, pero tengo grandes recuerdos de la historia de Miéville.
Para los que no sepan de qué estamos hablando: The Funniest Joke in the World.
Comentario por RinzeWind — 1/4/2008 @ 8:36 am
¿Ha hecho usted crítica de “Asfixia”? Lo tengo en la estantería, leí las dos primeras páginas y consiguió revolverme el estómago. Si lo ha criticado, me gustaría echarle un ojo a ese post (un link me basta, gracias)
Un saludo
Comentario por MioCid — 1/4/2008 @ 8:45 am
#5: no hice crítica como tal, sólo comenté la jugada. Si es el primero que lees, ánimo :D. A mí me gustó, pero se lo dejé a uno de mis jefes y lo dejó antes de llegar a la mitad.
Comentario por RinzeWind — 1/4/2008 @ 9:04 am
#6 Ok, le daré una segunda oportunidad, aunque mi pila de libros por leer crece y crece. No tiene uno ya tiempo para nada.
Comentario por MioCid — 1/4/2008 @ 9:07 am
Otro suspenso injusto aunque sea ficción. Idea ingeniosa (muy ingeniosa) que no daña a nadie. A mi me hubieran despedido.
Comentario por Gocho — 1/4/2008 @ 9:07 am
Otro que se lo apunta…a ver que dia tengo un hueco
Comentario por Lucas — 1/4/2008 @ 9:12 am
Respecto al examen de ética, ¿el periodísta no podría haberse inventado directamente el color? Como buen periodista, se supone que debería estar acostumbrado a ello. Y más cuando sólo se darían cuenta los padres (y el médico), y ninguno de ellos replicaría (los unos porque dudo que quisieran, el otro por el secreto).
Comentario por EC-JPR — 1/4/2008 @ 9:27 am
Si esta barato, si, pero en otras tiendas te lo llevan a casa en mula, y bastante mejor de precio.
Comentario por whitesnake_once_ruled_the_world — 1/4/2008 @ 12:50 pm
Joer, qué casualidad. La semana pasada terminé Asfixia y hace dos días me leí del tirón Nana. Tengo las dos reseñas pendientes, a todo esto… aunque la de Nana ya no sé si hacerla, te has adelantado :-)
(Inciso: no me gustó Asfixia demasiado; no es que me revuelva el estómago ni mucho menos, sino que, simplemente, no consigo más que desear que al personaje central le pasen cosas aún peores. Palahniuk se quedó corto maltratando a su protagonista esta vez).
Besotes
Comentario por agente_naranja — 1/4/2008 @ 1:07 pm
me la apunto… lo cierto es que no me entusiasma chuck, pero puedo reintentarlo.
Comentario por txe — 1/4/2008 @ 5:33 pm
#10: sí, pero una mentira es una mentira, la diga Agamenón o su porquero. Y en un examen de ética, como que quedaría feo :-p
#11: yo es que los libros me los compro por principio. Me gusta el tacto del papel al pasar las páginas. Hasta el Kindle ese me da repelús…
Comentario por RinzeWind — 1/4/2008 @ 8:41 pm
Algo «inolvidable» es un zahir.
Comentario por zazou — 2/4/2008 @ 12:04 am
Hace años leía todo lo publicado por Chuck. Me quedo sin ningún tipo de duda con Superviviente, y a mucha distancia con El Club de…
Después comenzó a resultarme, sino repetitivo, menos sorprendente y perdió interés
Comentario por CUCHO — 2/4/2008 @ 9:41 am
#14: jejeje Cierto, cierto :) De todas formas, ¿por un casual no contará Palahniuk por qué el protagonista suspendió el examen? O, si no, ¿por qué crees que lo podría haber suspendido?
Lo pregunto porque, en una examen similar, una respuesta-evasiva como la del libro (pero no tan ingeniosa) me dio buenos resultados…
Comentario por EC-JPR — 2/4/2008 @ 11:12 pm
#17: no, el motivo del suspenso nunca aparece. Pero habría estado gracioso saberlo.
Comentario por RinzeWind — 3/4/2008 @ 2:08 am
Ya me lo he leído. La primera experiencia con el amigo Chuck y ha cumplido las expectativas dejándome con une sensación de desazón que no termina al acabar el libro…
Sobre lo del examen, creo que dice que habría que llamar a los padres, pero no estoy seguro. Un saludo!
Comentario por Ordo — 5/5/2008 @ 10:47 am