El artículo que aparecerá mañana por la mañana también estará extraído de Mind Hacks, pero esta anotación que acabo de leer sería una candidata tan seria a aparecer en El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (el cual estoy leyendo estos días y me siento obligado a recomendar encarecidamente), que no puedo evitar enlazarlo. ¿Está esta persona mentalmente enferma?
[There is an] even more fundamental sense in which delusions may not be false beliefs, namely that for some patients this would present us with a paradox.
I have reported one such case that occurred in Oxford… The patient, a 43-year-old man, was brought into the Accident and Emergency Department following an overdose. He had tried to kill himself because he was afraid he was going to be “locked up”. However, this fear was secondary to a paranoid system at the heart of which was the hypochondriacal delusion that he was “mentally ill”.
He was seen by the duty psychiatrist and by the consultant psychiatrist on call, neither of whom were in any doubt that he was deluded. Indeed, both were ready on the strength of their diagnosis to admit him as an involuntary patient.
Yet had their diagnosis depended on the falsity of the patient’s belief, as in the standard definition, they would have been presented with a paradox: if the patient’s belief that he was mentally ill was false, then (by the standard definition) he could have been deluded, but this would have made his belief true after all.
Equally, if his belief was true, then he was not deluded (by the standard definition), but this would have made his belief false after all. By the standard definition of delusion, then, his belief, is false, was true and, if true, was false.



Que perra es la vida para algunos…
jeje Muy buen libro ese de Oliver Sacks. Quiero leerlo desde hace tiempo (en cuanto The Pila baje de altura, me lo compro), porque de hecho lo recomiendan incluso en libros de texto de neuroanatomía.
En cuanto al diagnóstico… hombre, digo yo que dependerá del cuadro del paciente. Es decir: un internamiento en planta de Psiquiatría no se decide sólo por la corrección de un razonamiento lógico teórico como el que se presenta aquí. En este caso concreto, el paciente había intentado suicidarse, y tampoco hace falta ser psiquiatra para ver que presenta además un brote psicótico. Por consiguiente, IMHO creo que existe una patología psiquiátrica que indica su internamiento.
En otras palabras, lo que quiero decir es que, independientemente de que su pensamiento y la realidad concuerden, el diagnóstico y tratamiento se deciden en función de las “manifestaciones” provocadas por su “creencia” de locura.
De todas formas, si un psiquiatra se pasase por aquí, nos podría aclarar bastantes cosas… ¿Alguno en la sala?
¿En la última línea no debería decir “if false”?
#3: sí, si no no tiene sentido la frase. Pero mantuve la cita original (por pura vaguería).
Interesante, la paradoja del barbero que se afeita a sí mismo aplicado a las alucinaciones.
(Por otro lado estoy de acuerdo que esto no es más que un juego de definiciones y que la realidad tiene muchísimos más tonos de gris. Bien es cierto que todos estamos locos en algún grado.)
Genial libro, a nosotros nos lo recomendaba sin descanso el profesor de Psicofisiología (que era toda un espectáculo dando clases).
Y como dicen por ahí, la realidad tiene muchos matices. Al fin y al cabo, ese hombre tiene un trastorno (que supongo que estará tipificado, pero no lo recuerdo). Y si aún no se puede considerar que lo tiene, el cuadro que presenta acabará derivando en alguno sí o sí.
¿Algún psiquiatra en la sala?(Que yo soy una PsicoloCa atrofiada por no ejercer :P).
El criterio básico en ese momento es: ¿siente él malestar? ¿Lo genera? Si la respuesta es sí a ambas preguntas, no viene mal echarle un ojo al pobre diablo ;-)
#6
Qué curioso.
He aquí otro psicólogo que no ejerce y estudiando informática :P
Hombre, lo de la paradoja es porque el tipo tenía la creencia de estar loco. Si está cuerdo, su creencia es falsa y tal… ¿Pero una creencia errónea implica trastorno mental?
Lo digo porque hay mucha gente que cree cosas completamente absurdas e irracionales, (teteras voladoras y cosas de esas) y no están en los manicomios…
#9 Una creencia errónea no implica trastorno mental, así como sentarse mal no implica lesiones físicas inmediatas ;-)
#10: No, pero a largo plazo puede acarrear lesiones de columna… :P (coñas aparte, estoy contigo: #2)
Ahora que me fijo y ya vamos tres psicólogos-geek en lo que va de hilo. Sólo en el blog de Rinze podía aglomerarse semejante masa crítica.
Bueno, ¿qué? ¿Montamos una start-up de psico-ciberterapia? xD
Es un caso similar a la paradoja de la ínsula Barataria que se describe en El Quijote. Imagino que todos lo conocen, pero por si queda algún despistado, helo:
Con esta sofistería padecía hambre Sancho, y tal, que en su secreto
maldecía el gobierno y aun a quien se le había dado; pero, con su hambre y
con su conserva, se puso a juzgar aquel día, y lo primero que se le ofreció
fue una pregunta que un forastero le hizo, estando presentes a todo el
mayordomo y los demás acólitos, que fue:
-Señor, un caudaloso río dividía dos términos de un mismo señorío (y esté
vuestra merced atento, porque el caso es de importancia y algo
dificultoso). Digo, pues, que sobre este río estaba una puente, y al cabo
della, una horca y una como casa de audiencia, en la cual de ordinario
había cuatro jueces que juzgaban la ley que puso el dueño del río, de la
puente y del señorío, que era en esta forma: «Si alguno pasare por esta
puente de una parte a otra, ha de jurar primero adónde y a qué va; y si
jurare verdad, déjenle pasar; y si dijere mentira, muera por ello ahorcado
en la horca que allí se muestra, sin remisión alguna». Sabida esta ley y la
rigurosa condición della, pasaban muchos, y luego en lo que juraban se
echaba de ver que decían verdad, y los jueces los dejaban pasar
libremente. Sucedió, pues, que, tomando juramento a un hombre, juró y dijo
que para el juramento que hacía, que iba a morir en aquella horca que allí
estaba, y no a otra cosa. Repararon los jueces en el juramento y dijeron:
«Si a este hombre le dejamos pasar libremente, mintió en su juramento, y,
conforme a la ley, debe morir; y si le ahorcamos, él juró que iba a morir
en aquella horca, y, habiendo jurado verdad, por la misma ley debe ser
libre». Pídese a vuesa merced, señor gobernador, qué harán los jueces del
tal hombre; que aun hasta agora están dudosos y suspensos. Y, habiendo
tenido noticia del agudo y elevado entendimiento de vuestra merced, me
enviaron a mí a que suplicase a vuestra merced de su parte diese su parecer
en tan intricado y dudoso caso.
A lo que respondió Sancho:
-Por cierto que esos señores jueces que a mí os envían lo pudieran haber
escusado, porque yo soy un hombre que tengo más de mostrenco que de agudo;
pero, con todo eso, repetidme otra vez el negocio de modo que yo le
entienda: quizá podría ser que diese en el hito.
Volvió otra y otra vez el preguntante a referir lo que primero había dicho,
y Sancho dijo:
-A mi parecer, este negocio en dos paletas le declararé yo, y es así: el
tal hombre jura que va a morir en la horca, y si muere en ella, juró
verdad, y por la ley puesta merece ser libre y que pase la puente; y si no
le ahorcan, juró mentira, y por la misma ley merece que le ahorquen.
-Así es como el señor gobernador dice -dijo el mensajero-; y cuanto a la
entereza y entendimiento del caso, no hay más que pedir ni que dudar.
-Digo yo, pues, agora -replicó Sancho- que deste hombre aquella parte que
juró verdad la dejen pasar, y la que dijo mentira la ahorquen, y desta
manera se cumplirá al pie de la letra la condición del pasaje.
-Pues, señor gobernador -replicó el preguntador-, será necesario que el tal
hombre se divida en partes, en mentirosa y verdadera; y si se divide, por
fuerza ha de morir, y así no se consigue cosa alguna de lo que la ley pide,
y es de necesidad espresa que se cumpla con ella.
-Venid acá, señor buen hombre -respondió Sancho-; este pasajero que decís,
o yo soy un porro, o él tiene la misma razón para morir que para vivir y
pasar la puente; porque si la verdad le salva, la mentira le condena
igualmente; y, siendo esto así, como lo es, soy de parecer que digáis a
esos señores que a mí os enviaron que, pues están en un fil las razones de
condenarle o asolverle, que le dejen pasar libremente, pues siempre es
alabado más el hacer bien que mal, y esto lo diera firmado de mi nombre, si
supiera firmar; y yo en este caso no he hablado de mío, sino que se me vino
a la memoria un precepto, entre otros muchos que me dio mi amo don Quijote
la noche antes que viniese a ser gobernador desta ínsula: que fue que,
cuando la justicia estuviese en duda, me decantase y acogiese a la
misericordia; y ha querido Dios que agora se me acordase, por venir en este
caso como de molde.
Así es -respondió el mayordomo-, y tengo para mí que el mismo Licurgo, que
dio leyes a los lacedemonios, no pudiera dar mejor sentencia que la que el
gran Panza ha dado. Y acábese con esto la audiencia desta mañana, y yo daré
orden como el señor gobernador coma muy a su gusto.
#9: Cariño, por ejemplo: un hipocondríaco puede no tener una enfermedad física, aunque él lo crea. Pero la hipocondría está tipificada como trastorno en el DSM (dentro de las neurosis).
Otra cosa es la diferencia entre diagnosticar un trastorno y que la persona presente un cuadro concreto. Vamos, que puedes tener algunos de los síntomas que se utilizan para diagnosticarla, pero no llegar a presentarlos todos (por lo que no se puede diagnosticar ese trastorno).
#8, 12: ¿Lo suyo no sería que acabáramos estudiando Psicología después de haber estudiado Informática, y no al contrario? :P
Ya te digo; quién me mandaría a mí meterme en este fregao xD
Yo creo que el orden natural debería ser: 1) Fontanería, 2) Informática, 3) Psicología , 4) Un MBA