
No se trata de la obra de ningún oscuro pintor del siglo pasado: es el hipocampo de un ratón. La combinación de ingeniería genética y proteínas fluorescentes obra milagros. Esta pequeña galería de imágenes en The Guardian tiene algunas joyas más.

No se trata de la obra de ningún oscuro pintor del siglo pasado: es el hipocampo de un ratón. La combinación de ingeniería genética y proteínas fluorescentes obra milagros. Esta pequeña galería de imágenes en The Guardian tiene algunas joyas más.
La verdad es que la biología deja unas fotos impresionantes detrás. Hoy me he pegado todo el día en el microscopio de confocal, a ver que día puedo colgar unas fotos en mi blog, porque son alucinantes..