
Percival Lowell estaba convencido de que los famosos canales de Marte eran obra de una civilización inteligente originaria del planeta rojo. ¿Cómo podía ser si no que las líneas que aparecían en su telescopio cambiasen con el tiempo? Sin duda eran nuevas irrigaciones:
If, therefore, the planet possesses inhabitants, there is but one course open to them in order to support life. Irrigation, and upon as vast a scale as possible, must be the all-engrossing Martian pursuit
El descubrimiento de este maravilloso artículo se lo debo a Javier Candeira.









Y además emprendedores y capitalistas, pues se dedican a incrementar la productividad. Qué grandes tipos, los marcianos.
Toda la vida han existido los grandes soñadores, pero muy pocos se han atrevido a decir en voz alta este tipo de afirmaciones.
#1: no lo tengo yo tan claro, que no deja de ser el planeta rojo.
Agente Smith, entre tú y yo: La primera norma del club de la lucha es no hablar del club de la lucha. Sssssssss.
Al hilo de esta noticia, no puedo por menos de recordar un blog descacharrante que publica artículos de revistas antiguas que presentaban maravillas de la modernez de entonces o incluso de lo que vislumbraban para el futuro. No se lo pierdan, oigan: Modern Mechanix (y piensen en lo que se partirán la caja los que nos lean pasados similarmente setenta u ochenta años, si es que queda alguien para leernos y algo de lo que hayamos escrito).