Pelucherías

No me extraña nada que me encante este blog. La entrada de ayer es un retrato fiel de muchos de nosotros en estas fechas (seamos quiénes seamos nosotros):

Estamos de viernes, a un paso de la empalagosa cena de nochebuena y, lo que es peor, a pocos días de la siniestra y fatídica nochevieja. Lo piensas, y entonces un sudor frío recorre tu cuerpo. Pero no hay escapatoria, cualquiera de las dos opciones ha de helarte el corazón.

Una: quedarse en casa con la familia (y arrimados).

Brindar con esa alegría tan de manual y socorrida ella, “¡feliz año nuevo!”; aguantar a los inevitables metepatas que traen la cogorza ya puesta de la tarde; besarse alborozadamente con el mismo con quien hasta hace dos minutos -y durante todo el año- estabas a cara de perro; sacar todos el móvil para llamar a la vez en un concurso en el que demostrar quien de todos es capaz de gritar más fuerte; divertirse por cojones bebiendo champán o cava y comiendo hasta que los polvorones te salen por las orejas; aguantar que los primos lejanos, a los que no conoces de nada ni ganas, te pongan tibio con cuatro botes de espuma y te inviten inevitablemente a recorrer el comedor sorteando sillas y mesas, mientras suena “a mover la colita”…

Dos: salir.

El tráfico atascado y el frío de estepa siberiana; encontrarse ochocientas personas donde sólo caben doscientas; hacer una hora de cola para dejar el abrigo y otra para recogerlo, una más para conseguir un zumo en la “barra libre” y un par de ellas para poder entrar en el cuarto de baño sorteando los vómitos; aguantar a los hijos de su madre de los petardos, que se los podrían meter por donde el sol no brilla; contemplar alguna pelea de órdago y a alguno llorando a las tantas (siempre hay alguno -al que nadie hace caso- que llora en nochevieja hasta las tantas, es ley de vida); acabar con dolor de todo, que para eso siempre esa noche sienta mal el marisco, el puñetero pavo y, sobre todo, el garrafón.

¿Y que tal meterse en la cama a las nueve después de cenar una sopita? Planificada con tiempo, por supuesto.

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12 respuestas a Pelucherías

  1. Beriadan dijo:

    Totalmente de acuerdo, desde hace años pienso que en realidad a nadie le gusta celebrar la navidad (bueno, puede que a los niños sí les haga ilusión lo de los Reyes magos y Papá Noel y demás zarandajas), pero seguimos haciéndolo por inercia. Como si pensásemos que somos los únicos que odiamos estas celebraciones, y los demás nos van a mirar mal por ello. Como si nadie se atreviese a dar el primer paso mostrando su orgullo de no celebrar nada.

    Siempre me ha parecido algo similar a lo que le sucedía al protagonista de 1984.

    Feliz gravidad. (http://www.stallman.org/grav-mass.html)

  2. MarcosCastrillón dijo:

    Ah, pero se está obviando la tercera y más apetecible opción. A saber, quedar con un numero X de amigos de los de verdad en la casa de alguien que se presente voluntario o en un local que hayáis alquilado (cosa que sale sorprendentemente barata) con alcohol y viandas de calidad asegurada.

    Y pasárselo pipa sin apestosos parientes ni chungos alcoholizados del Planeta X.

    Yo llevo haciendo eso unos cuantos años y siempre me lo paso estupendamente. Es uno de esos raros días que todo el mundo tiene libre y las reuniones suelen ser gozosas

  3. Quikosas dijo:

    No pudiera estar más de acuerdo contigo, Marcos.
    No sé dónde acabaré esta nochevieja, lo seguro es con quien ;)

  4. nushh dijo:

    Estando con la familia no puedes meterte en la cama. Al menos no con la mía.

    En cualquier caso, también existen otras dos opciones:
    a) fiesta en casa de alguien que se deje a cambio de dejar un par de normas perfectamente claras (“quien se ponga patoso con el alcohol sale por la puta ventana” y “si se lía, recogemos todos”);

    b) alquilar un sitio (eso un buen número de amigos/conocidos tienen gustos parecidos y las mismas ganas de meterse en baretos de mierda). En Madrid es chungo y caro, pero…

  5. Sly dijo:

    Marcos, estoy de acuerdo contigo, eso sería lo mejor, desgraciadamente mis amigos no son tan animados y si se lo propones te terminan poniendo pegas por todo.

    A mi el 24 me gusta en el sentido que estoy en mi casa con mis padres, dado que somos tres, no hay más, el resto de la familia vive en Alemania por lo tanto están a una distancia prudente como para que no tengamos que sufrir esas macroreuniones familiares que tanto critican aquí. Me gusta porque comemos algo rico que sea un poco especial, algo que no sea de diario vamos, hablamos y conversamos y al final abrimos los regalos y a veces, dado que no tenemos tele, nos vemos algún DVD divertido o algo y nos vamos a dormir, sin mucho ajetreo y barullo.

    El día 31 me gusta menos la verdad, porque a mi salir de “marcha” como lo suelen llamar no me gusta nada. No bebo, ni fumo y tampoco tomo drogas, y con respecto al alcohol tampoco hago excepciones por ser fin de año, no me gustan las bebidas alcohólicas por su sabor, pero también soy abstemio por principios, por lo que barras libres y semejantes no despiertan en mi ningún tipo de interés. Y el que me obliguen a vestirme de una determinada manera que además no me gusta nada, cuando estoy pagando un dineral menos me gusta aún, así que las ganas que tengo de salir son muy pocas.

    Si a eso unimos todo lo que tan bien describió el autor del blog mencionado, esperar para todo, el “apretujamiento” generalizado que hay en todos lados, la música a todo volumen, el que ni siquiera escuches a la gente aún cuando te están gritando a lo oreja, vamos que para mi ese tipo de eventos son un infierno.

    Yo en fin de año, me iría a dormir tranquilamente y ya está, para mi es un día que me da pereza hasta pensar en él. Generalmente fin de año para mi es un suplicio.

  6. gatafunho dijo:

    nushh, quien tiene una idea tiene una responsabilidad. :)

    No digo más.

  7. Equilibrio dijo:

    Sly, podría fusilar tu comentario y firmarlo yo. De verdad.

    Creo que mucha más gente de la que pensamos está en una situaicón parecida, como comenta beriadam…

    En fin, al menos es sólo una vez al año :D

  8. RinzeWind dijo:

    El problema de quedar con unos pocos amigos bien avenidos es que muchos ya han hecho planes para esas fechas y el rollo “íntimo” no les termina de gustar.

    Yo, por mi parte, haré lo que hago todos los años, teniendo en cuenta que tampoco me gusta el champán (ni el cava) y que comer uvas al ritmo de las campanadas de un reloj me parece, directamente, absurdo: me acostaré como cualquier otro día.

  9. nushh dijo:

    Gatafunho: Ya quisiera yo tener casa para hacerlo. En la mía-de-mis-padres se celebra la Nochevieja con la familia más cercana, así que complicado. Puedo hacer presión para que cierta casa de quien ya sabemos abra sus puertas, pero sospecho que sus dueños me pueden mandar a freír monas con todo el derecho del mundo: uno habrá quedado, otro querrá fiesta-destroyer (qué cruz…) y el tercero ya ha anunciado que se va a dormir…

    Vaya plan…

  10. RinzeWind dijo:

    #9: vete a freír monas.

    Sí, tenías razón :D

  11. nushh dijo:

    #10 Te diría que eres un rancio, pero es que se te dice taaantas veces al día… Y esto ni siquiera entra en el Top 100 de los mejores motivos para decírtelo :P

    Ah, qué coño: ¡rancio!

  12. gatafunho dijo:

    #9, #10, #11: De ahí que prefería que fueras tú la que se lo propusiese, porque a mi se me a acabado el aceite de oliva y freir dos o tres monas requiere más del deseable. No se puede decir que no lo hemos intentado.

    Fue bonito mientras duró. :)