Imagínense el siguiente experimento: busquen una secta. Puede ser cualquiera, pero mejor si es una de esas pequeñitas con unos pocos cientos de miembros y un líder carismático (carismático para ellos, claro) que tiene todas las papeletas para aparecer en algún momento no ya en la sección de sucesos del periódico, sino directamente en la portada por haberse trajinado entre todos un barril de cianuro a base de chupitos.
Busquen, como digo, una secta de similares características y cojan al líder. Al que da la matraca todos los días. Al que deja grabados mensajes y los coloca en los megáfonos de la plantación día y noche para regocijo de sus acólitos. A ese hombre, a ese faro de iluminación, foco de sabiduría, verdadero y recién descubierto sentido de la vida para todos sus seguidores, ofrézcanle con la mirada muy seria más dinero y poder del que podría llegar a ganar en su vida de farsante. A cambio, lo único que tiene que hacer es decirle a su pequeño grupo de súbditos que todo eso del buen karma y los palacios celestiales a los que pronto llegarían en naves espaciales no es más que un camelo.
¿Saben qué ocurriría? Que quizá un puñado minúsculo de gente recapacitaría, tendería la túnica y volvería a sus antiguos oficios. Pero una gran mayoría seguiría aferrada a la realidad difusa, esclava y teñida de rosa en la que ha estado habitando en la comodidad de su estrechez de miras.
Piensen ahora que hoy mismo, de forma súbita, Federico Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez y Luis del Pino (por citar a los más conocidos bujerólogos) recapacitan y publican lo que a estas alturas los habitantes de nuestro mismo plano dimensional ya saben: que ETA no tuvo nada que ver, que no hay un ente conocido popularmente como GAL-2, que la mochila, los cadáveres frigoríficos de Leganés, el ácido bórico y la Kangoo aprendiz de David Copperfield no eran más que pajas mentales. ¿Pues saben qué creo que ocurriría? Que, a la vista de ciertos comentarios leídos ayer en los foros oficiales de la versión delirante, daría exactamente igual:
Me importa un nabo la sentencia, me asusta ver hacia adonde nos dirigimos, más animos para remar.
Todavía nos espera una larga. Las que ya he oído: que sólo es la primera sentencia y la más repetida, que falta el autor intelectual. A estas alturas de la fiesta, con tal de no reconocer que se ha vaciado la última botella, igual se podría empezar a buscar al autor sentimental. Que no decaiga.
Actualización: cuando la principal noticia de hoy no es la sentencia, sino lo que otro periódico dice de la sentencia, quizá es que ha llegado el momento de plantearse muchas cosas.

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los seres perfectos no pueden fallar, los seres perfectos no pueden dejar de tener razon, los don/doña perfecto/a jamas aceptaran que se han equivocado, eso iria en contra de su principio mas basico el unico fin de su existencia, el tener siempre la razon.
¿Cuál era la definición de fanático? Alguien que redobla sus esfuerzos cuando fracasa y ya ha olvidado sus fines.
Esto está aquí para quedarse. Sesenta años después de Pearl Harbor y más de cien de lo del Maine se siguen diciendo estupideces, así que… lo que nos queda con esto.
¿El autor intelectual? No sé, quizá se voló él mismo en pedacitos, por ejemplo.
Y lo de Mariano parecía el anuncio de una peli: “Después del éxito de esta entrega, prepárense para… La Conspiración II. Tagline: Todavía nos queda mucho que de sabé.”
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Estos conspiranóicos son cansinos a más no poder. La verdad es que tener a gente así es como tener la mayor almorrana imaginable, un dolor constante.
Me hace gracia la actitud del PP de decir que ellos nunca han dicho que…, pero si lo hemos visto todos. Y luego está el sector de talibanes en algunos medios que parece que siguen erre que erre con su conspiración y sus tonterías como si no hubiesen leído, visto y escuchado nada ayer. Lamentable.
Buenísima la viñeta de Manel al respecto, publicada hoy en el “Público”:
http://blogs.publico.es/manel/84/el-11-m-ya-tiene-sentencia-2/
¿Qué te dije?
Pena no haber apostado algo por una vez.
Realmente… a alguien de esa gente le interesa la verdad?
Ellos ya tienen su verdad, lo único que tienen que hacer en su vida es impartirla por el resto de la sociedad, el que la acate es aceptado, el resto son repudiados, aquí el límite lo pone el propio ego del político/periodista/fanático/líder espiritual/representante (táchese lo que no proceda) de turno, límite cuya altura suele estar en proporción directa con los beneficios que le repercuta su postura.
Y lo mas desgarrador es ser un herido o afectado, o familiar de ellos y de los muertos, y tener que contemplar escenas de estas todos los días.
Creo que este suceso ha demostrado que estamos rodeados de mas fanáticos de los que creíamos.