Jueves, 22 de noviembre de 2007. En la lista de correo de El Manifestómetro recibimos el siguiente mensaje:
A ver, que hace meses que no se os ve la careta en las manifestaciones… Sólo espero que no salgáis del letargo con la próxima de la AVT. Vamos, que sería demasiado cantoso que llevéis mudo meses y resucitéis con Alcaraz.
La chicha del mensaje no está en el contenido, aunque no deja de asombrarnos que nuestro amable interlocutor parezca pensar que el resultado de las cifras depende de las manifestaciones que hayamos cubierto anteriormente, y si no hemos ido a ninguna en los meses anteriores éste no será válido.
No, la chicha la da la firma publicitaria que insertó Yahoo!. La negrita es mía:
¿En Madrid por primera vez? Aprovecha el conocimiento de más de 2 millones de personas.
La leche, oigan. A estas alturas de la partida hasta las empresas que proporcionan cuentas de correo como parte de su negocio se animan a dar cifras. Yo propuse una porra en mi blog, pero se nos fue la mano hacia cifras de siete dígitos a la mayoría. ¿Una manifestación de la AVT en la que la Comunidad no da una estimación de millones? Jodida está la cosa.
Se notaba que había menos gente que en ediciones anteriores. Yo en el fondo llegué a pensar que es todo una conspiración para mejorar el sistema de pensiones: se saca a la calle a una parte importante de la tercera edad uno de los días más fríos de noviembre y se espera a ver si las neumonías hacen efecto. Maquiavélico. Confío en que los peones negros investiguen esto, porque yo también quiero saber. Como ellos. Y a coro.
Lo malo de tener una venda permanente delante de los ojos es que sale la sentencia explicándolo todo y no pasa absolutamente nada. Para saber, señores, basta con leer fuentes externas y contrastar. No soluciona nada un recital de cánticos y coros, suponiendo que lo suyo, a estas alturas, tenga arreglo.
Como decía, en esta ocasión se notaba que había menos gente. Los más marchosos se habían quedado en casa, pero no faltaban el socialista arrepentido, los de las cadenas perpetuas y, cómo no, los ecologistas:
Poco más les puedo contar. Tengo una pequeña colección de fotografías que espero sean de su agrado. Yo les recomiendo que se apunten a la próxima: ven mundo, conocen gente que nunca se pensarían que pudiese llegar a existir y, si se arriman según qué pancartas lo suficiente a las partes bajas, pueden experimentar sensaciones en extremo placenteras:
Y ahora les dejo. Voy a ver si consigo coger un bastoncillo y sacarme el patrioterismo de las orejas. Me ha estado retumbando toda la noche.
(Esta entrada se publica de forma simultánea en El Manifestómetro y en Las penas del Agente Smith.)