(del catalán orgull)
1. m. Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.
Para el tema a tratar hoy, sin embargo, la Real Academia se queda coja. La tercera acepción del Espasa-Calpe aclara:
Satisfacción personal que se experimenta por algo propio o relativo a uno mismo y que se considera valioso.
Será que me educaron mal o que entendí de forma errónea un concepto en algún punto del camino, pero siempre he encontrado más que absurdo sentirse orgulloso por algo que no ha requerido esfuerzo: pertenecer al género humano, llevar gafas, habitar en la Vía Láctea, ser más alto que la media o tener el pelo rizado. Hay otras cosas, por ejemplo, acerca de las que sí puedo decir que tengo un sentimiento similar al que estamos tratando: tocar la guitarra, sacar de vez en cuando alguna fotografía que me guste especialmente, poder leer aceptablemente bien en inglés. Porque este último conjunto de cosas han requerido, al menos, un esfuerzo.
Sobre lo de haber nacido en este país, pues qué quieren que les diga: yo no hice nada, fue pura casualidad. Ya saben en qué categoría me cae.



Bueno, pero es que tú eres un progretarra de esos, un rojo que quiere romper España.
Pingback: Que viva España coño
¡Uy! Cómo te lea alguien que hace vídeos por ahí…
Como decía el humorista estadounidense Bill Hicks:
People always ask me: Are you proud to be an American?
I always answer: I don´t know. It happens that my parents fucked there…
Es como ese diálogo de Tesis:
Pingback: Las penas del Agente Smith » Cosas que se van aprendiendo durante el debate
Pingback: ¡No pasarán! » Blog Archive » Andaluces flamenquitos y catalanistas indignos
Pingback: Las penas del Agente Smith » Cuantificar el orgullo