Tengo recuerdos bastante difusos acerca de las publicaciones que han ido apareciendo o desapareciendo durante lo que llevo de vida. Podría decir aproximadamente el momento en que dejaron de editarse Diario 16 y El Víbora, y guardo en la memoria leves destellos de la campaña de lanzamiento de La Razón, con Paco Rabal, y con Antonio Carmona tocando la caja y diciendo algo así como que “había que mezclar los agudos con los graves”. Pena que luego desecharan los primeros y se quedasen sólo con un extremo de la escala. Y luego llegaron los gratuitos, claro: el Metro, el 20 Minutos, el ADN

Cuando hace unos meses se empezó a hablar de un nuevo periódico nacional, de pago, a la izquierda de El País pensé:

  1. Que ideológicamente estaba tirao.
  2. Que olé tus huevos, Santa Claus. ¿Un periódico más en papel cuando cada vez más y más gente prefiere leer las noticias exclusivamente en la pantalla del ordenador? Me pongo como ejemplo: sólo he comprado periódicos en papel cuando hice el cambio de casa y estuve temporalmente sin Internet (compraba El País y El Mundo, por si alguien tiene curiosidad).

El hecho de que ahora, en este nuevo periódico que aparece, trabaje gente que llevo leyendo desde hace bastante tiempo (el propio director o Íñigo Sáenz de Ugarte, por ejemplo) o directamente algún que otro colega mío me da pie a concederle el beneficio de la duda.

Pero esta gracia no debería ir más allá de los primeros números. Hay ciertas cosas que tendría que hacer esta nueva cabecera para que la mirase con menos recelo (pero no sin él, nunca hay que mirar nada sin el debido espíritu crítico):

  1. Si, pongamos por caso, resulta que condenan al Corte Inglés porque su sistema de ascensos es discriminatorio, sacarlo con la importancia que se merece. Las noticias no muerden, los patrocinadores sí. No debería ser muy difícil trazar la línea entre el periodismo y la prostitución.
  2. Que le dé lo suyo a la Familia Real. Francamente, me la pela si la infantita estaba muy guapa en su primer día de colegio. Quiero noticias sobre los Bourbon que no salgan también en el Tomate.
  3. Que le dé lo suyo a las sectas establecidas, especialmente la que más nos toca sufrir: la Iglesia Católica. Unos señores que visten de negro, viven de las rentas un cuento y se erigen en portavoces de amigos invisibles no me parecen muy de fiar; a ver si nos dejamos ya de hostias.
  4. Que no se ponga pesado con lo suyo. Me refiero a cosas como las lamentables de El País, al que paradójicamente no le tiembla la mano cuando la cuestión es pajearse con los derechos del fútbol. Quiero un periódico, no un boletín corporativo.

Dicho lo cual: mucha mierda.

10 comentarios

  1. Gorgonsola (#1) dice:

    Yo a un periódico sólo le pido que su opinión personal, sus enfoques de las noticias y sus intereses personales se queden en el editorial. Los demás, que sea lo más imparcial que sea posible para los trabajadores del periódico.

    Que lo trate todo del mismo modo, que ya tenemos bastanes amiguismos e intereses.

    En fin, habrá que ver como les sale este periódico…

  2. Psicopanadero (#2) dice:

    Yo no lo voy a comprar; pero para que no talen arbolitos, no malpenséis. Además, teniendo versión digital, y con las horas al teléfono con el servicio técnico que le he echado para configurar la conexión inalámbrica, pa’ qué gastarse los duros.

  3. Carlos Luna (#3) dice:

    Le he estado hechando un vistazo. Hay que decir que tenía muchas esperanzas depositadas en él y a priori las cumple a medias, que ya es 100 veces más que lo que hacen el resto de periódicos que conozco.

    De todas maneras le daré un tiempo y luego decidiré si lo sigo comprando o paso del tema.

  4. Público « Oh My Blog! I Can’t Believe It! (#4) dice:

    [...] post info por julitros Categorías: Mass MediayPrensa Ya ha salido el periódico este, y leo las primeras impresiones de SuperSantiEgo y Rinzewind. [...]

  5. penguin (#5) dice:

    “Quiero un periódico, no un boletín corporativo.”

    Iluso… De entrada, si un periódico se declara ideológicamente en un sentido u otro -izquierdas, derechas, monárquico, republicano, católico, musulmán, ateo…- ya se está negando la neutralidad él solito y, por tanto, la máxima de cualquier periodista. En el Mundo no se editan periódicos, se editan panfletos.

  6. penguin (#6) dice:

    PD: A mi ya me da lo mismo las tendencias o lo bueno o malo que pueda ser el “20 minutos” con la publicidad que están haciendo en televisión… ¡Qué daño está haciendo el publicista de Pascual!

  7. Algernon (#7) dice:

    Si pretenden estar a la izquierda de El País van a tener que esforzarse más, sí.

  8. Daniel (#8) dice:

    Penguin, para mí es más molesto que un periódico se diga independiente y luego sea obvio que no lo es; al menos si lo reconocen de entrada, algo hemos ganado. Por otra parte, absolutamente todos los periódicos tienen una carga ideológica que manifiestan, con toda justicia, en los artículos editoriales, que para eso están. Asimismo, a los artículos que van firmados se les presupone el sesgo inevitable de su autor, que opina como todo el mundo. Lo malo es cuando la opinión rebasa esos cauces legítimos e impregna todo lo demás.

  9. penguin (#9) dice:

    Es que una cosa es la opinión y otra las noticias. Lo que digan los columnistas son muy dueños de decirlo; lo que diga una noticia tiene que ser neutral y en ningún periódico la noticia es neutral.
    No hay periódicos independientes, está claro. Es como cuando un político dice que hará lo mejor para el país queriendo decir que hará lo mejor para su partido o partidarios.

  10. irichc (#10) dice:

    Lo llamaron Público, como podría haberse llamado “Zapatero, no nos falles”.

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