Las penas del Agente Smith

17/9/2007

Aburrimiento

Archivado en: Ida de Olla, Blogosfera — Perpetrado por RinzeWind a las 8:44 pm

La vagancia, mi estado natural, suele ir casi siempre acompañada de uno de los peores pecados que, según parece, se pueden cometer hoy en día: el de aburrirse. Ser acusado en público de aburrirse es peor que ser sospechoso de robar la caja de una sociedad protectora de animales o decir que los topillos te producen ternura. Aburrirse es pecado, no hay derecho, es deprimente.

Y es justo ahí donde me sale el peluche reivindicativo. Quiero reclamar el aburrimiento. Vivimos en una sociedad que ha hecho del aburrimiento su nuevo enemigo. Nos dicen que hay que hacer esto y aquello sin parar, y quienes nos aburrimos y lo confesamos somos considerados, además de aburridos, locos o asociales: no sentimos curiosidad por nada, vivimos en la inopia, o, por qué no decirlo, somos directamente idiotas por perder el tiempo de esa manera.

Peor para ellos. El aburrimiento, en lugar del infierno que se empeñan que sea, es una herramienta fundamental para descubrir quiénes somos. Quien sabe aburrirse es lo suficientemente valiente como para enfrentarse a sí mismo. El aburrimiento, en dosis controladas, es un lujo. Y yo no estoy dispuesto a perdérmelo.

Leído hace unos minutos en Peluche, uno de esos blogs que no puedo dejar de recomendar.

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