Hikikomori
De la Wikipedia en castellano:
Los hikikomori […] son adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. Según algunas estimaciones, puede que haya un millón de hikikomoris en Japón (uno de cada diez jóvenes). La mayoría de ellos son varones, y muchos son también primogénitos.
Esto viene a colación porque el otro día encontré un artículo en The New York Times que habla de personas afectadas por esta situación, con ejemplos reales. Merece la pena echarle un ojo: Shutting Themselves In.
One morning when he was 15, Takeshi shut the door to his bedroom, and for the next four years he did not come out. He didn’t go to school. He didn’t have a job. He didn’t have friends. Month after month, he spent 23 hours a day in a room no bigger than a king-size mattress, where he ate dumplings, rice and other leftovers that his mother had cooked, watched TV game shows and listened to Radiohead and Nirvana. “Anything,” he said, “that was dark and sounded desperate.”
I met Takeshi outside Tokyo not long ago, shortly after he finally left his parents’ house to join a job-training program called New Start. He was wiry, with a delicate face, tousled, dyed auburn hair and the intensity of a hungry college freshman. “Don’t laugh, but musicians really helped me, especially Radiohead,” he told me through an interpreter, before scribbling some lyrics in English in my notebook. “That’s what encouraged me to leave my room.”
The night Takeshi and I met, we were at one of New Start’s three-times-a-week potluck dinners at a community center where the atmosphere was like a school dorm’s - a dartboard nailed to the wall over a large dining table, a worn couch and overstuffed chairs in front of a TV blaring a soccer match. About two dozen guys lounged on chairs or sat on tatami mats, slurping noodles and soup and talking movies and music. Most were in their 20’s. And many had stories very much like Takeshi’s.









Hace unos meses hablaron de ello en un artículo de Mente y cerebro. Los ilustraban con fotos de cosplayers, aunque a mí me recordaba más a esos chavales encerrados en una habitación llena hasta el techo de mangas.
Comentario por Psicopanadero — 22/8/2007 @ 9:04 am
Entiendo a ese chaval perfectamente. Encerrado en la habitación 4 años y son precisamente las letras de Radiohead las que le hacen salir.
A quien no le anima a vivr es grito degarrado? (”Faaaaade out, agaaain….”)
:)
Comentario por gfunho — 22/8/2007 @ 10:42 am
Estos japos están locos. Yo creo que es por eso por lo que no acabo de pillarle el punto a Murakami. Estas cosas no pasarían en una sociedad profundamente católica y de bien (véase “El suicidio” de Durkheim). Los japos son una de esas sociedadas que abocan a la autodestrucción a sus inadaptados y eso, supongo, es positivo en términos malthusianos xD
PD: ¡Qué curioso!, los dos comentarios de arriba me aparecen como comentario 1. ¿Un caso de simultaneidad absoluta?
Comentario por zazou — 22/8/2007 @ 11:16 am
gfunho: “Encerrado en la habitación 4 años y son precisamente las letras de Radiohead las que le hacen salir
Si sus padres le hubieran puesto cualquiera de los discos de Georgie Dann hubiera salido echando mistos a la segunda escucha. Con algo de la tuna lo tienen fuera tras la primera canción.
Curiosas las diferencias culturales entre nosotros y ellos. Aquí hay un perfil de jóvenes/adultos que también se ven abrumados por la sociedad e incapaces de asumir ciertos roles sociales, que no dejan la casa paterna ni con aceite hirviendo. Y no tiene que ver con los sueldos mileuristas. Que uno no tiene por qué ser propietario de una casa para independizarse de sus padres. En cuanto a lo de enclaustrarse en la habitación, el tiempo demostrará que el botellón ha hecho mucho por la juventud de este país. :o)
Comentario por micockringnomedejapensar — 22/8/2007 @ 11:17 am
Lo curioso de las manifestaciones histéricas es que varían según la cultura. En los países mediterráneos tenemos el fenómeno de los encamaos, y en Francia en particular la espasmofilia.
Por cierto que qué marasmo de blogosfera: casi nadie postea, casi nadie lee, casi nadie comenta. Va a ser que el otoño es la primavera de la blogosfera.
Comentario por SuperSantiEgo — 22/8/2007 @ 11:57 am
Está todo el mundo de vacaciones, qué quieres… y yo a finales de semana también emigraré hasta septiembre. No todo va a ser trabajar y trabajar (aunque ahora mismo ya estoy de vacaciones, la verdad).
Comentario por RinzeWind — 22/8/2007 @ 12:01 pm
Tuve la ocasión de hablar - en el verano pasado - con un psiquitra japonés (fue en Londres, durante una summer school). Vino a decirme que sí, que el fenómeno existía, pero que no era tan difundido como se pensaba, y que había asuntos peores, como la alta tasa de suicidios y tal…
Comentario por Algernon — 23/8/2007 @ 7:38 pm
Algernon: “y que había asuntos peores, como la alta tasa de suicidios y tal…”
¿No crees que están relacionados? Después de todo parece que el problema es el perfil depresivo agudo de una parte de la juventud japonesa. Quizás no un número elevado, pero sí lo suficientemente significativo como para que los que optan por encerrarse en su dormitorio durante años reciban un nombre con entrada en la wikipedia y hasta una serie manga (¡los japos hacen cómic de todo!) y los otros sean también etiquetados y consigan salir en las noticias de medio mundo.
Comentario por micockringnomedejapensar — 24/8/2007 @ 10:19 am