
O dicho de otra manera: el hecho de poder pedir dinero fácilmente no implica que, necesariamente, haya que hacerlo. Lo explicaba muy bien Steve Martin en un vídeo que rondaba por YouTube pero que eliminaron a petición de la empresa que producía el programa del que estaba sacado el sketch. En ausencia del padre de la novia, de todas formas, háganme caso a mí: es triste de pedir, más triste es de robar y más triste es aún de tener que devolverlo a cuarenta años.
Actualización: ¿quieren saber cuántas empresas de préstamos hipotecarios se están yendo al traste? The Mortgage Lender Implode-O-Meter. (Visto en Metafilter).
[tags]crisis[/tags]



Comenta
RSS de los comentarios de este artículo.