De besugos

En todo caso, en la literatura sí encontramos intentos de una discusión detallada y paciente entre ideologías o religiones divergentes con el objetivo de convencer honradamente a la parte contraria mediante la fuerza de los argumentos. El ejemplo más célebre, y en su momento el más execrado, es un ficticio diálogo sobre religión de Juan Bodino. Los participantes en la disputa son un luterano, un calvinista, un católico, un mahometano, un judío, un representante de la religión racional y un partidario de una especia de religión natural. Todos intentan convencer a los demás de lo acertado de la propia religión, y ninguno lo consigue. Los diálogos se desarrollan en un espíritu de máxima tolerancia y respeto mutuo, pero al mismo tiempo evidencian el fracaso de la discusión sobre los contenidos. Ninguno puede convencer a los demás. El escrito acaba con las palabras: “A partir de entonces vivieron entre sí en una paz maravillosa. [...] Pero nunca volvió a hablarse de religión, y todos permanecieron firmes en la suya”.

(De “Cómo discutir con un fundamentalista sin perder la razón. Introducción al pensamiento subversivo” de Hubert Schleichert, una de las obras más entretenidas a las que he metido mano últimamente. Señor Fraguas, le debo una.)

[tags]filosofía, religión, razonamiento[/tags]

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