Leo en El Mundo que el año pasado se realizaron en este país operaciones de cirugía estética por valor de 800 millones de euros, que se dice pronto. Entre otras cosas, el artículo dice:
Amas de casa, funcionarios, personal doméstico… acuden a las consultas que antes frecuentaban profesionales del espectáculo o con una imagen pública. Los expertos llaman la atención sobre la frivolización de estas operaciones, no exentas de riesgo.
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Alrededor del 20% de los pacientes son hombres, que piden cirugía de los párpados, abdominal y liposucciones. El catálogo para el otro 80%, las mujeres, es más amplio, aunque lo más demandado es el aumento de pecho. En 2006 los fabricantes vendieron unas 30.000 prótesis mamarias con fines estéticos, y otras 3.000 con fines reconstructivos, para pacientes oncológicas.
La segunda más solicitada es la liposucción, y una de las de mayor riesgo, por la movilización de grasas. Es una intervención cerrada, se practica con unas cánulas que aspiran la grasa, pero es “una cirugía con todas las de la ley”, explica Porcuna, y “toda cirugía conlleva un riesgo, en las mejores y las peores manos”.
Es un hecho poco conocido que Woody Allen apareció en Empire Magazine dentro de la lista de Las 100 estrellas de cine más sexys de la historia. En el puesto 89, pero salió. Lo que viene a confirmar que no es tanto la carrocería sino saber aprovecharla. Y eso empieza por sentirse bien uno mismo, y no es un proceso que requiera necesariamente un quirófano. Teniendo en cuenta que el coste medio de una operación de este tipo es de 2000 €, aproveche la oferta, señora (dejo los posibles clientes masculinos para alguna blogger que quiera recoger el testigo):
- Por 500 € voy a su casa y le digo lo redondo que tiene el trasero, lo plano que tiene el estómago y lo turgentes que son sus pechos.
- Por 100 € más convenzo a algún amigo mío para que en días aleatorios haga lo mismo, hasta un máximo de cinco.
- Por 1500 €, además de todo lo anterior, hablaré con desconocidos que se crucen habitualmente en su camino para que le suelten piropos cuando menos se lo espere.
En caso de que haya solicitado el servicio más caro puede hacer lo que le venga en gana con los 500 € de diferencia respecto a lo que le costaría la operación. Si su idea era una liposucción, puede aprovechar y apuntarse a un gimnasio. Es más barato y su salud se lo agradecerá.
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