El IPC, esa tontería de una cifra
La entrada del euro, además de unos billetes que parecían sacados de una nueva y reluciente edición de Monopoly, nos dejó los Todo a 100 prácticamente convertidos en Todo a 1 euro y una subida generalizada de precios.
Pero ya saben: siempre hay alguien que lo pasa peor.
La hiperinflación no es una novedad. En otros países y otros períodos históricos se han conocido también procesos inflacionistas extraordinarios. El más estudiado de todos ellos es el sufrido por Alemania tras la Primera Guerra Mundial. La obligación de pagar fuertes indemnizaciones a las naciones vencedoras y la caótica situación interna que impedía obtener por la vía fiscal los ingresos necesarios, indujeron a la República de Weimar a financiarse imprimiendo papel moneda sin ninguna contención. Entre enero de 1922 y noviembre de 1923 la tasa acumulada de inflación ascendió a un billón por ciento. Para hacernos una idea del significado de esa cifra piénsese que el dinero suficiente para adquirir todas las viviendas del término municipal de Málaga no bastaría un par de años después para pagar una ración de boquerones.
Mientras ustedes digieren este último ejemplo, pueden deleitarse con la visión del billete de 100 billones de marcos:

Y muchos billetes más con cantidades astronómicas en Hyperinflation Banknotes.
(Visto en growabrain: Hyper inflation.)









Yo no tengo manías como coleccionar billetes (sólo colecciono los de curso legal en zona euro, pero eso es otra historia), aunque reconozco que un día pasé por delante de una tienda de numismática y al ver el escaparate no me pude reprimir y compré dos billetes relucientes de 20 rupias con la imagen de Saddam. Luego me enteré que correspondían a los últimos billetes que nunca llegaron a circular por culpa de la invasión, y que por eso están tan nuevos y se vendieron al peso. En ExpoOcio compré también un rublo de los de maricastaña con la efigie de Vladimir, gastadito como el régimen que representó.
Hace poco en Rebelión publicaron un artículo de los tantos por cien que han subido las cosas, ¡y la cerveza nuestra de cada día ha subido un 90%! ¡Penitenciágite! ¡Penitenciágite! Y también se ha descubierto que desde hace diez años no hemos tenido aumentos reales del salario medio.
Después se preguntan por qué la gente no ahorra, no te jode…
Comentario por SuperSantiEgo — 15/1/2007 @ 9:27 am
Y ahí tienes a Alemania de motor de Europa, después de perder dos guerras mundiales y sufrir episodios de super-inflación, para que luego andemos aquí con alarmismos cuando el IPC se acerca al 4%.
Comentario por toptnc — 15/1/2007 @ 9:43 am
Y por si a alguno le queda la duda, Chema ha hecho la traducción correcta: “billion” en alemán significa “billón”, es decir, 10^12, o un millón de millones. Que nadie se piense que es un simple 10^9, mil millones, como en inglés ;)
Comentario por Suso — 15/1/2007 @ 10:09 am
El IPC, esa tontería de una cifra…
"La entrada del euro, además de unos billetes que parecían sacados de una nueva y reluciente edición de Monopoly, nos dejó los Todo a 100 prácticamente convertidos en Todo a 1 euro y una subida generalizada de precios. Pero ya saben: siempre …
Trackback por meneame.net — 15/1/2007 @ 10:22 am
Voy a ver si soy capaz de bricolarme un billete de 100 billones de euros, que la vida está mu achuchá
Comentario por ÓsQar — 15/1/2007 @ 3:16 pm
En Hungría también hubo una hiperinflación, la mayor que ha existido, creo. Como podeis ver en la wikipedia, se imprimieron billetes de hasta 1000 trillones de pengos (10^21). Los precios se multiplicaron por 10^27 en 12 meses.
http://es.wikipedia.org/wiki/Peng%C5%91
Tuvieron que cambiar al florín a una tasa de cambio de 400.000 cuatrillones de pengo a 1 florín
Comentario por miceliux — 15/1/2007 @ 3:44 pm
[…] Vía Las penas del Agente Smith me encuentro un artículo histórico muy interesante sobre la hiperinflación. Por hiperinflación se entiende que la tasa de inflación mensual supera el 50%. Esta situación se ha dado en varios países en períodos concretos de la historia, aunque actualmente las tasas de inflación en todos los países del mundo desarrollado y en vías de desarrollo son relativamente bajas. […]
Pingback por Hiperinflación — 15/1/2007 @ 6:52 pm
Suso: de hecho, lo que hice en realidad fue traducir del inglés americano original, donde decían “el billete de un trillón de marcos”. De todas formas, la persona que hizo la página sabía que los nombres de los números cambian según a quién le preguntes, y pnía la cifra entre paréntesis.
Comentario por RinzeWind — 15/1/2007 @ 7:17 pm
Todo esto está muy bien explicado, por mí mismo, aquí:
http://randomcorp.blogspot.com/
En los posts más antiguos si alguien tiene interés…
Comentario por Capitán Fórceps — 15/1/2007 @ 8:06 pm
Puedo atestiguar que tales billetes no son ninguna fabulación, que yo los vi en directo en el Museo Alemán de Historia de Berlín. Un montón de billetes de cantidades absolutamente increíbles. En cuanto a lo que dice Suso, creo que es cierto en este caso, pero ojo que más de un país ha cambiado de sistema entre lo que se conoce como «escala larga» (billón = millón de millones) y «escala corta» (billón = mil millones) alguna vez en su historia, e incluso más. ;)
http://es.wikipedia.org/wiki/Millardo
http://en.wikipedia.org/wiki/Long_and_short_scales
Comentario por Daniel — 16/1/2007 @ 12:56 pm
No hace falta irse a un museo, aunque supongo que los de más valor sólo se encontrarán allí. En su momento se imprimieron tantísimos que no es raro encontrarse en los mercadillos callejeros de segunda mano puestos de numismática que por unos eurillos te venden billetazos de decenas o centenares de millones de marcos.
Comentario por Vento mareiro — 18/1/2007 @ 6:58 pm
[…] Leyendo ésta entrada del blog salmón sobre la hiperinflación he llegado haste este blog donde hablan del tema. Hablan de casos extremos de inflación y los billetes que tuvieron que emitir para reflejarla, al lorito con éste: ¡100 billones de Marcos!!! Uno no es avaricioso, con uno de esos pero de euros me conformo. Vía: El Blog Salmón […]
Pingback por Dondado » El billetito — 18/4/2007 @ 1:27 am
yo tengo un billete como este y estos son los comentarios que encontre:
Durante la inflación alemana que sobrevino después de la primera Guerra Mundial, el gobierno emitió billetes de alta denominación para aliviar el problema de transporte del dinero. Sin embargo, la inflación continuó, y hacia 1923 podían comprarse cuatro millones de estos billetes con un dólar norteamericano. Las paredes de las habitaciones se cubrían con los billetes limpios, y el precio de un diario era de 200 mil millones de marcos, los niños hacían cometas con los billetes de baja denominación ya que tenían menos valor que el papel en que estaban impresos. Los viajeros que visitaban Alemania con moneda extranjeran podían vivir lujosamente por poquísimo dinero.
Comentario por orson — 26/8/2007 @ 2:57 am