Las penas del Agente Smith

26/12/2006

Hasta el año que viene

Archivado en: Ida de Olla — Perpetrado por RinzeWind a las 7:56 am

Se acabó lo que se daba en lo que respecta a 2006. Mañana a mediodía estaré aquí:

Pasarón de la Vera

Voy a descansar. Lo que se dice descansar: me llevo un par de libros, números atrasados de Skeptical Inquirer y un brasero de repuesto.

Así que aquí les dejo hasta principios de Enero. Mientras tanto, pueden celebrar que nuestro pequeño punto azul pálido ha dado otra vuelta alrededor de su estrella G2 sin saltar por los aires.

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25/12/2006

Papá Noel según Richard Dawkins (apócrifo)

Archivado en: Ida de Olla, Escepticismo — Perpetrado por RinzeWind a las 10:01 am

Sí, ésta me la guardaba para hoy:

From an early point in your infancy, you people have been done a great injustice. Santa Claus, Kris Kringle, Father Christmas—the names may differ from country to country, but the idea always remains a constant. No doubt you’ve drawn pictures of him, watched films depicting him, sung songs about him. A benevolent jolly fellow whose sole purpose is to monitor your behavior year-round by inexplicable means only to separate children into two drastically oversimplified groups: naughty or nice. With the aid of elfin employees and flying reindeer, this Good Samaritan delivers gifts to all the nice children of the world in a single evening. You’ll know him by his long white beard and belly that jiggles like a bowl full of jelly, they say. On the contrary, you’ll know him as nonsense, because that’s precisely what he is.

As a scientist, I seek the truth. Do you understand? The universe is a highly complex place, ever evolving and changing, billions of years in the making. Darwinian evolution enables us to comprehend who we are and where we’ve come from. It is only science that can provide us with these answers. Blind faith, grand design, the belief that things “just happen” without any rational explanation or evidence are all part of an alternative nonscience. Santa Claus, with his long white beard and sack full of goodies, is a rather precise example of this.

El texto completo, en Professor Richard Dawkins Speaks at Fair Hills Kindergarten Regarding Santa Claus.

(Visto en Pharyngula: It does have the ring of truth…)

24/12/2006

Recordatorio

Archivado en: Ida de Olla, Imágenes — Perpetrado por RinzeWind a las 10:13 am
  • Sidra.
  • Aceite.
  • Un plato de metal candente.

En próximas cenas de compañeros de universidad, permitir que los comensales tengan acceso únicamente a dos cualesquiera de los elementos anteriores, pero nunca los tres a la vez.

Cena Eurielec 08

23/12/2006

Se puede decir más alto pero no más claro

Archivado en: Escepticismo, Imágenes — Perpetrado por RinzeWind a las 7:42 am

Lo siguiente es un flyer promocional del último libro de Richard Dawkins: The God Delusion.

Imagine no religion
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22/12/2006

5.995

Archivado en: Ida de Olla — Perpetrado por RinzeWind a las 7:38 am

El título de este artículo, además de ser capicúa y un precio de los que se solían leer hace ya varios años, es uno de los números que no serán agraciados con el primer, segundo o tercer premios de la lotería de hoy.

Y así lo dejo publicado antes de que empiece el sorteo, no como otros que lo escriben en una papeleta y la abren a toro pasao.

Vale que tengo la probabilidad a mi favor, pero yo sólo soy un amateur. Además, jamás me podría dedicar profesionalmente a esto de la adivinación, principalmente porque no tengo el jeto de cemento armado.

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21/12/2006

Me van a permitir que les eche un sermoncillo

Archivado en: Opinión, Escepticismo — Perpetrado por RinzeWind a las 7:59 am

¿Qué es el escepticismo? No es nada esotérico. Nos lo encontramos a diario. Cuando compramos un coche usado, si tenemos el mínimo de sensatez, emplearemos algunas habilidades escépticas residuales (las que nos haya dejado nuestra educación). Podrías decir: «Este tipo es de apariencia honesta. Aceptaré lo que me ofrezca.» O podrías decir: «Bueno, he oído que de vez en cuando hay pequeños engaños relacionados con la venta de coches usados, quizá involuntarios por parte del vendedor», y luego hacer algo. Le das unas pataditas a los neumáticos, abres las puertas, miras debajo del capó. (Podrías valorar cómo anda el coche aunque no supieses lo que se supone que tendría que haber debajo del capó, o podrías traerte a un amigo aficionado a la mecánica.) Sabes que se requiere algo de escepticismo, y comprendes por qué. Es desagradable que tengas que estar en desacuerdo con el vendedor de coches usados, o que tengas que hacerle algunas preguntas a las que es reacio a contestar. Hay al menos un pequeño grado de confrontación personal relacionado con la compra de un coche usado y nadie afirma que sea especialmente agradable. Pero existe un buen motivo para ello, porque si no empleas un mínimo de escepticismo, si posees una credulidad absolutamente destrabada, probablemente tendrás que pagar un precio tarde o temprano. Entonces desearás haber hecho una pequeña inversión de escepticismo con anterioridad.

Ahora bien, esto no es algo en lo que tengas que emplear cuatro años de carrera para comprenderlo. Todo el mundo lo comprende. El problema es que los coches usados son una cosa, y los anuncios de televisión y los discursos de presidentes y líderes políticos son otra. Somos escépticos en algunas cosas, pero, desafortunadamente, no en otras.

Por ejemplo, hay un tipo de anuncio de aspirina que revela que el producto de la competencia sólo tiene una cierta cantidad del ingrediente analgésico que los médicos recomiendan (no te dicen cuál es el misterioso ingrediente), mientras que su producto tiene una cantidad dramáticamente superior (de 1,2 a 2 veces más por cada pastilla). Por tanto deberías comprar su producto. Pero ¿por qué no simplemente tomar dos pastillas de la competencia? Nadie te ha dicho que preguntes. No apliques escepticismo en este asunto. No pienses. Compra.

Hoy hace diez años y un día que falleció Carl Sagan. Ayer todo el mundo habló del asunto; presumiblemente hoy habrá otros temas más interesantes que tratar, pero creo que, dada la fecha, dedicar sólo un día a la labor de este hombre me parece obsceno. Más días hay que aguantar en televisión a cualquier energúmeno pontificando sobre mil asuntos de los que no tiene ni puta idea.

El texto que inicia este artículo se titula “La carga del escepticismo” y no puedo recomendarlo lo suficiente. Es una introducción al escepticismo que debería ser de lectura obligatoria en la escuela primaria. Pero ya se sabe que los textos que se hacen leer a esas edades van más enfocados a generar un tipo traumático de bibliofobia entre los niños que a cualquier cosa de provecho.

Hay dos cosas que no se nos enseña de pequeños: a dudar y a reconocer que no está mal equivocarse. No sé cuál de las dos cosas es más grave. En su ausencia, es muy probable que de mayores no tengamos ideas, sino ideología, que implica apego y es más difícil de cambiar. Las ideas no son entes que se puedan abrazar y arropar por las noches: son entidades abstractas. Desechables. No tengan miedo de tirarlas lejos.

Para empezar, duden. Duden de los adivinos que salen por televisión y de los profetas que hablan por la radio. A veces es fácil identificarlos: visten de forma estrafalaria y hablan con acento extraño del futuro individual, del fin del mundo, del momento en que ya no le preocupará a nadie la cuota de la hipoteca. En otras ocasiones es más difícil: visten con traje y corbata y hablan con términos técnicos del futuro global, de cambios en el sistema, de por qué debería preocuparles la cuota de la hipoteca. Unos y otros se equivocan, pero es comprensible: les pagan por estar en el aire hablando y rellenando minutos, no por acertar en sus predicciones. Pero en el fondo nos gusta escucharles: sería tan bonito vivir sin incertidumbre. No es nada cálido oír a alguien decir que tu sitio en el mundo dentro de un año, salvo caso de fuerza mayor, depende únicamente de ti. La gente cambia de canal al escuchar eso; es mucho más tranquilizador saber a ciencia cierta qué pasará la semana que viene. Aunque sea mentira.

Equivóquense. Yerren. Significará que por lo menos lo han intentado. Tengan muy presente que, para hacer algo bien, primero hay que hacerlo mal. Varias veces. Pero queremos hacer las cosas bien a la primera. Hacerlas mal es una pérdida de tiempo. Y necesitamos gran cantidad de él para aburrirnos en casa. Equivocarse es fracasar. Y una mierda.

Duden de las autoridades. Así, en general: les ayudará a distinguir las que de verdad merece la pena ser escuchadas de las que no. Hay gente a la que se le permite hablar de un determinado tema porque lleva años investigando y estudiando. A otras personas porque llevan turbante o sotana. Y a otras, simplemente, por una casualidad de nacimiento que además es hereditaria. No todas merecen la misma atención.

Parafraseando a Sagan, piensen que, en la inmensidad del tiempo y la vastedad del espacio, en este preciso instante ustedes están sentados en este mismo planeta leyendo esto. Dado lo tremendamente improbable que es, confío en que al menos les haya resultado útil.

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20/12/2006

Diez años sin Sagan

Archivado en: Ciencia — Perpetrado por RinzeWind a las 7:54 am
Carl Sagan

Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre.

Gracias a Javier Armentia por el recordatorio.

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El fondo de las cosas

Archivado en: Viñetas, Opinión — Perpetrado por RinzeWind a las 7:22 am
El eje de la Tierra es la causa de las estaciones

Claro, que algunas inclinaciones son más propicias a las compras compulsivas que otras. Debe de ser el efecto erótico del barbudo de bata roja. Yo no lo termino de ver.

Papá Noel somos nosotros
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