De los eventos que rodearon mi muerte en desigual batalla

Durante mucho tiempo me había preguntado qué me ocurriría cuando dejase el mundo, ese bello eufemismo que tanto nos gusta emplear porque nos ahorra pronunciar palabras mucho menos cómodas. Mis creencias personales me habían preparado para la nada, el cese de la existencia, la oscuridad. Sólo hay derecho a una partida en esta máquina recreativa que es la Tierra.

Aquella mañana supe que estaba fuera de mi cuerpo cuando comprobé que no necesitaba girarme para averiguar lo que había tras de mí, cuando me vi liberado de las restricciones de las cuatro dimensiones tradicionales, cuando encontré la facilidad para pensar con una claridad nunca antes conocida, cuando me libré de la torpeza electroquímica de la sinapsis. No hay espacio y tiempo fuera de la materia, el aquí y el ahora quedan como el recuerdo de una cárcel lejana. Todos los sitios en cualquier momento son cercanos y presentes. No existen ni el mucho ni el poco; nada es demasiado pequeño, ni está demasiado lejos, ni llegará más tarde de lo esperado. Las escalas son una reliquia de eso que se solía llamar pasado. No hay límites si no hay materia.

Con la conciencia aún torpe por mi nueva situación incorpórea inspeccioné el último lugar donde mi cuerpo físico había realizado sus funciones biológicas: mi lecho de muerte resultó ser el suelo de la cocina, convertida en un dantesco escenario. Un reguero de sangre atravesaba las baldosas blancas y negras del suelo, siguiendo el movimiento del alfil, dirigiéndose al pasillo. Ese líquido que abandonaba mi cuerpo serviría para que media hora más tarde una de las vecinas residentes dos plantas más arriba que pasaba por delante de la puerta se percatase de que algo no iba bien y llamase a una ambulancia.

También había salpicaduras de sangre en las paredes. Sobre la encimera de mármol, encima de un bote de azúcar que había vertido la mitad de su contenido, reposaba lo que antaño había sido uno de mis brazos, arrancado y retorcido de forma imposible a la altura del hombro. Una mano que asomaba tímidamente por encima de la nevera indicaba a dónde había ido a parar el otro.

Y, finalmente, antes de partir hacia otros lugares y otras épocas, siguiendo el rastro de lo que anteriormente habían sido mis dientes, encontré, magullado pero triunfante, derramando su contenido por todas las aberturas menos por la indicada, al causante de mi desgracia.

Un tetra-brick de leche de Hacendado. Con abrefácil.

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16 respuestas a De los eventos que rodearon mi muerte en desigual batalla

  1. uno que pasaba dijo:

    ¡Qué putada!

    A partir de ahora solo voy a comprar esos que tienen un taponcito…

  2. De una leche se puede morir, claro está.

  3. Ikke Leonhardt dijo:

    ¡Grande!

  4. ¿Hacendado no es la marca blanca de El Árbol?
    Yo en particular los abro con la lengua. Sólo es cuestión de afilarla todos los días…
    Con práctica, puedes llegar a ser como Fedeguico, que dicen que con ella talla diamantes.

  5. Jon dijo:

    xDD Que bueno, por dios!!

    Por aquí esa marca la venden en el Mercadona

  6. Marco dijo:

    “No hay espacio y tiempo fuera de la materia, el aquí y el ahora quedan como el recuerdo de una cárcel lejana”

    Muy bueno!

    Por cierto: LAUKI FOREVER!!!

  7. un ocasional dijo:

    #5

    Si no me equivoco, Hacendado es una marca que pertenece a Mercadona :)

  8. P. dijo:

    Los brazos arrancados, los dientes esparcidos por el suelo… y todo por un tetrabrik??

    Joder, un poco fuerte, no? :D

    Será que esperaba un final algo más… espiritual?

  9. yaki dijo:

    Eso le pasa por comprar leches baratas, aunque claro, no estoy al tanto de su contabilidad (o penuria) familiar. Bueno, ya se sabe, Lo barato sale caro, o el que compra barato (gangas y baratijas, que no terrenos), paga dos veces.
    Ud., no se preocupe, todavía le quedan seis de las siete vidas, Mr. Cat, no?. (Risas)

  10. HnZeKtO dijo:

    ¿Y dónde coño está la ardilla?

  11. Algernon dijo:

    Excelente, excelente! :-D

    Lo de la máquina recreativa llega al corazón de todo geek :,-)

  12. RinzeWind dijo:

    Bueno, pues como siempre que escribo una de ests, me alegro de que les haya gustado.

    Y sí, Hacendado es la marca blanca de Mercadona.

  13. Absolut dijo:

    So it goes.

  14. Pingback: Txapulines al limón » Blog Archive » Varios y un relato de otro

  15. LAH dijo:

    pero ¿por que lo llaman abre facil? por que la verdad eso solo sirve para dar por culo, y al final siempre hay que recurrir a las tijeras para apurar la ultima gota.

  16. Aurora dijo:

    Me pregunto ¿quien coño ha escrito eso, si el estaba muerto? o es que aprendió a escribir como el de la pelicula y a trasmitirlo através de una vidente-medium?