Estimados miembros de la Academia:
Les escribo en relación a recientes acontecimientos sociales que creo que deberían recibir una atención y un tratamiento especial por su parte, en pos de la labor de mantener la lengua viva y adaptada a los usos y costumbres.
Es menester que el lenguaje esté al servicio de la sociedad, y no al contrario, en esto creo que estamos todos de acuerdo. Me viene a la cabeza aquel informe que realizaron con motivo de la ley que regulaba el matrimonio homosexual[1], en el que comentaban, y cito textualmente:
las palabras pueden ir incorporando nuevas acepciones, diferentes y hasta opuestas a su sentido etimológico, entre otros muchos motivos por cambios que sobrevienen en la realidad social
De esos cambios en la realidad social quería hablarles yo, para lo cual quiero fijar su atención en una palabra en concreto: ayuntamiento. Ustedes recogen en la 22ª edición del diccionario que la etimología de dicha palabra viene dada por
ayuntamiento. (De ayuntar).
1. m. Acción y efecto de ayuntar o ayuntarse.
2. m. Corporación compuesta de un alcalde y varios concejales para la administración de los intereses de un municipio.
3. m. casa consistorial.
4. m. junta (reunión de personas para tratar algún asunto).
5. m. coito.
Al margen de la tercera acepción, también queda más o menos claro (dependiendo del matiz) que el ayuntamiento es el lugar al que van los políticos a ayuntarse a los votantes,
ayuntar. (Der. del ant. ayunto, junta, y este del lat. adiunctus, junto).
1. tr. ant. juntar (unir). Era u. t. c. prnl.
2. tr. ant. añadir.
3. prnl. ant. Realizar el coito.
lo cual era más o menos un fiel reflejo del panorama consistorial castellano tal y como estaba dibujado en el subconsciente colectivo, pero era más un producto del saber popular que de una serie de hechos probados hasta que, en fechas recientes, se han publicado numerosas informaciones que llevan a pensar que si un alcalde (o concejal de urbanismo) no está o bien siendo investigado o en la cárcel, es más probable que se deba a que aún no le han pillado a que realmente esté cumpliendo sus funciones de forma honesta.
Por lo cual, me gustaría recomendarles que aceptasen dos pequeños cambios para esta palabra que creo que ayudarían a que su grafía representase más fidedignamente la realidad española, aun sin cambiar su significado. De hecho, he pensado que el proceso se puede realizar en dos fases:
- En una primera fase, se permitiría escribir la palabra con una letra hache al principio: hayuntamiento.
- En la segunda fase, se separaría la palabra con un guión o un espacio: hay-untamiento o hay untamiento.
todo esto, claro, teniendo en cuenta la segunda y tercera acepción para
untar.
1. tr. Aplicar y extender superficialmente aceite u otra materia pingüe sobre algo.
2. tr. coloq. Corromper o sobornar a alguien con dones o dinero.
3. tr. coloq. Col. y Hond. Implicar a alguien en un asunto delictivo.
4. prnl. Mancharse casualmente con una materia untuosa o sucia.
5. prnl. coloq. Interesarse o quedarse con algo de aquello que se maneja, especialmente dinero.
De esta manera quedaría aún más claro que el hay untamiento es el lugar al que van los políticos a llenar sus maletines. Ya que parece que todo el mundo lo tiene claro y nadie hace nada, por lo menos vamos a llamarlo por su nombre.
Sin más que comentarles, y deseando que el señor Pérez-Reverte no se nos apoltrone en su sillón T, me despido.
Un saludo,
El tío Rinze.