De pequeño no había quien me obligase a echarme la siesta. Mi madre se desesperaba cuando, en pleno agosto y con 40 grados a la sombra, ella intentaba echar una cabezada en el sofá y yo correteaba por la casa y rompía cacharros de cristal[1]. Ahora ocurre todo lo contrario: es terminar de comer y notar como la cama emite cantos de sirena que me auguran 2 horas de dulces sueños como mínimo.

Ahora unos científicos han publicado en Neuron un artículo que revela que existe un motivo por el cual nos sentimos pesados y somnolientos tras la comida: la clave está en la glucosa. Según revela LiveScience:

Researchers have revealed how the sugar in food, called glucose, “can stop brain cells from producing signals that keep us awake,” said Denis Burdakov of the University of Manchester in England.

“It has been known for a while that people and animals can become sleepy and less active after a meal, but brain signals responsible for this were poorly understood,” Burdakov said. His team figured out how glucose blocks neurons that make orexins, which are tiny proteins that help us stay conscious.

“These cells are critical for responding to the ever-changing body-energy state with finely orchestrated changes in arousal, food seeking, hormone release and metabolic rate to ensure that the brain always has adequate glucose,” Burdakov explained today. “We have identified the pore in the membrane of orexin-producing cells that is responsible for the inhibiting effect of glucose.”

El abstract del artículo se puede leer gratis en Science Direct.

[1] Caso verídico que no me voy a detener a exponer ahora. Quizá otro día.

[tags]siesta, glucosa, neuronas[/tags]

5 comentarios

  1. Suso (#1) dice:

    ¿Te echas dos horas de sueño todos los días??? Qué jodío, así no me extraña que te levantes temprano por la mañana sin rechistar :P

    ¿Y qué va a pasar cuando empieces a trabajar de verdad? ¿Te echarás la siesta delante del PC? }:P

    (Todo esto es pura envidia, yo hacía lo mismo cuando volvía de la universidad… aisss!)

  2. GonzoTBA (#2) dice:

    El cerebro consume aire y glucosa a partes iguales. Todo el mundo sabe que pasa cuando al cerebro se le da demasiado aire. Con el exceso de azucar pasa algo similar.

    Lo mas recomendable es no tomar nada que lleve azucar (coca cola, postres de los que todos conocemos…). En esos casos el chute es directo.

    Los cereales en general se convierten directamente en azucar en cuanto llegan al estomago. Es por eso que una comida a base de pasta o de arroz nos dejara tambien noqueados al poco de terminar. Hay que huir de pasta, arroz y pan como de la peste, y consumirlos en pequenas cantidades. Son cosas que no existian hace 10.000 anos y la mayor parte de los seres humanos tiene problemas para su digestion. El pan se deshace en azucar en la boca misma.

    La glucosa, a ser posible, que venga solo de la fruta en forma de fructosa, que se procesa en el higado y se incorpora al torrente sanguineo de manera gradual.

  3. yusteman (#3) dice:

    Hombre… Pues toda la vida se ha dicho que entra sueño porque el riego sanguineo se centraliza en el digestivo y llega menos perfusión cerebral… Y de hecho es mucho más lógico.

  4. nushh (#4) dice:

    Pero esto no es nuevo, desde hace mucho los entrenadores, deportistas, gente que frecuenta gimnasios o simplemente está ahí cuando uno lo comenta lo tienen en cuenta a la hora de comer: nada de macarrones, pan y demás hidratos de carbono a saco si pretendes estar despejado después, por lo que comentaba GonzoTBA.

    Así que nada, ahora cuando tengas algún examen a las 16h ya sabes…

  5. RinzeWind (#5) dice:

    Suso: dos horas todos los días no, desgraciadamente. Hay días que después de hora y media me despierto y no hay más que hacer :-(

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