Divagaciones tras el debate

Y se terminó el debate sobre el estado de la Nación. Muy light, muy preparado, donde se ha pasado de puntillas sobre los temas que a mí personalmente más me interesan y se ha seguido dando gran importancia a los temas de toda la vida: ¿Qué fue primero, el estatut o la gallina? Sin sorpresas: un Zapatero que dice que en España los ríos dan leche y miel y un Rajoy que vaticina poco menos que el Apocalipsis y que, a mitad de legislatura, todavía no sabe dónde está y comienza a parecerse peligrosamente a Martínez Pujalte en las formas.

Me ha quedado claro en qué se está convirtiendo para mí la clase política de este país: unos señores mayores que hablan de sus cosas. Y de repente me acuerdo de que el año que viene hay elecciones. Pero no me cabe duda de que los partidos lo tendrán mucho más claro que yo y ya se encargarán de venderme sus excelencias y maravillas.

No sé aún qué haré con mi voto. Tengo más o menos claro a quién no se lo daría, y tengo aún más claro a quién sí se lo daría, teniendo en cuenta que:

  1. Tenemos un sistema de firma digital que permite identificar a cada ciudadano en la red de forma inequívoca.
  2. Existen las herramientas que serían necesarias para montar una infraestructura verdaderamente participativa.

En algún momento de este siglo se presentará por primera vez un partido político que tendrá implementado un sistema de delegación de voto para militantes. Cada día se expondrá en la página web del partido el programa de votaciones del día siguiente. Las personas que quieran participar en el proceso de toma de decisiones podrán votar si así lo desean, y si no podrán delegar en alguien de confianza o en el propio partido. Democracia líquida, lo llaman algunos, y viene a ser la conversión de los políticos en unos intermediarios a corto plazo (de un día para otro) en lugar del largo plazo al que estamos acostumbrados (en períodos de cuatro años.) No es un sistema perfecto: habría que ver quién puede votar y quién no, qué porcentaje de los participantes tendrían meramente una función destructiva sobre el entramado del sistema, cómo se trataría el secreto del voto… pero sería un comienzo.

Si ese partido se presentase por Madrid a las autonómicas de 2007, no me cabe duda de que tendría mi voto, y seguramente el de mucha más gente que siente que ha perdido el control sobre el proceso democrático de toma de decisiones.

O quizá es solamente que hoy me he levantado optimista.

[tags]debate sobre el estado de la nacion, politica, tecnologia, democracia[/tags]

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3 respuestas a Divagaciones tras el debate

  1. C_h_a_n dijo:

    Noticias frescas, buenas y malas. Empecemos por las malas:
    Tal y como anuncia Kriptópolis, la firma digital que emplea el FNMT no es nada segura (http://www.kriptopolis.org/node/2333), así que esos procesos democráticos tan abierto aún no están claros.

    Y ahora la buena:
    Para las próximas elecciones americanas se va a presentar un partido político (un movimiento más bien, teniendo en cuenta el sistema de EEUU) que realizará convenciones virtuales, pondrá a disposición de los electores discursos, biografías y otros materiales. Leyendo algo de lo que tienen distribuido por ahí parecen un poco radicales, pero siguiendo la teoría del grupo esto debería cambiar si sus votantes así lo quieren (aunque del dicho al hecho, hay un trecho). Más información en http://arstechnica.com/news.ars/post/20060531-6947.html

  2. Yorchus dijo:

    Esto lo llevo pensando 10 años. A ver si alguien lo hace de una vez.

    Aunque cierto es que, como apunta C_h_a_n, la seguridad criptográfica del DNI digital da poco menos que risa. Lo primero que tendrían que hacer es preparar la identificación digital de una forma seria, aunque entiendo que lo que han hecho ahora está bien como primer paso, ya que a muchos les puede sonar raro y poco confiable el asunto, y de momento puede servir para acostumbrar a la gente.

  3. newman dijo:

    Rinzewind for president !!