Quizá la mayor crítica que pueda hacerse a este libro sea la falta de crítica. El fenómeno empieza a dar muestras de que está lejos de la presunta virginidad que le atribuyen sus defensores: autores egomaniacos y endogámicos, que se enlazan unos a otros (pasa también en este libro) creando una especie de aristocracia blogosférica; empresarios que ponen en marcha blogs que funcionan como perfectas cortinas de humo; medios que incluyen bitácoras para ganar páginas vistas, pero lo califican de “periodismo participativo”; empresas que alientan blogs de sus empleados para luego obligarles a eliminar comentarios o que, directamente, mienten.
También se echa de menos una crítica a la inflación del fenómeno. Hay quien cree que la simplificación del proceso de publicación convierte a cualquiera en un escritor o periodista. ¿Es eso así? Probablemente lo es en la misma medida que una llave inglesa, un mono y un grifo roto le convierten a uno en fontanero. Los lectores de blogs deberían tener en cuenta, por tanto, que las bitácoras que leen -y de la misma manera que cualquier otra cosa- pueden arreglar la avería o inundar la casa.
Más en Pioneros de la moda, una crítica en El País sobre La blogosfera hispana: pioneros de la cultura digital.
A los que lean regularmente Borjamari no les pillará de sorpresa, claro.
(Visto en El Blog de Enrique Dans.)









¿Será ella borjamari? Lo dudo, BM entiende algo la blogosfera ;).
Dudo que sea Borjamari, pero es divertido ver cómo más de uno se rasga las vestiduras con ciertos párrafos de esta crítica y se pone a buscar ipso-facto algún blog sobre fontanería para realizar comparaciones.
Que siempre son odiosas, claro ;-p
Nada, que no, que yo no estoy de acuerdo en nada de nada, pero que oye, si visitáis mi blog, pues mejor que mejor. Pero que no, que de ego nada, a pesar de que oye, ¿qué tal si os pasáis por mi blog?
Ains. Y que tenga que quitar la dirección de mi blog para que este comentario quede como dios manda. ¡Ay!
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