Darwin’s radio (Greg Bear)
Temo que se me empiecen a acumular las reseñas (o crÃticas, o como se quieran llamar) de los libros que me voy leyendo; que es tanto una manera de dejar constancia de mis impresiones tras su lectura como una forma bastante cómoda de llevar la cuenta de los que me he leÃdo a lo largo del año (¿llegaré a 50? Con gran dolor de mi corazón he de admitir que creo que no. Me quedaré en 49.) Será que ahora viajo más en Metro, leo más y estoy más vago escribiendo. O tengo menos tiempo. O una mezcla de todo lo anterior.
Darwin’s Radio he de reconocer que lo compré por error. En una de esas ocasiones en las que miro el catálogo de las recomendaciones de Amazon de pasada y sin fijarme mucho, me llamaron la atención el tÃtulo y el hecho de que el autor parecÃa ser Greg Egan, un autor con cuya obra de hard sci-fi, Ciudad Permutación, disfruté como un enano.
Pero las lecturas en diagonal nunca son buenas consejeras en general, y el autor resultó ser Greg Bear. Aunque me di cuenta del fallo antes de confirmar el pedido, el tema del libro me pareció razonablemente atrayente como para justificar tirarme a la piscina sin referencias de ningún tipo. He de decir, una vez pasada la experiencia, que no ha estado mal del todo.
Al menos con esta novela, la impresión que se me ha quedado de Bear ha sido la de un Michael Crichton aprende a escribir y se come a Robin Cook. No en vano es un thriller médico con un toque bastante extenso de justificación cientÃfica o pseudocientÃfica, pues al no ser un experto en el campo de la virologÃa me resulta imposible o muy difÃcil saber dónde termina la teorÃa cientÃfica y donde empieza el razonamiento de ficción, y si la teorÃa expuesta es válida. De todas formas, la Wikipedia remarca que esta novela en particular obtuvo buenas crÃticas al respecto en la revista Nature.
El argumento en sà trata sobre una plaga causada por un virus que propicia el siguiente salto evolutivo en la raza humana. El virus provoca el aborto en todas las mujeres, y que un mes después vuelvan a quedarse embarazadas sin necesidad de volver a tener contacto sexual. El producto de ese segundo embarazo suele aparecer muerto y con múltiples deformidades, lo que lleva a gran parte de la población a pensar que se trata de un castigo divino (abrazar la religión suele ser un recurso de demasiada gente en el momento en el que no se entiende algo) y comienzan los disturbios. Sólo tres personas (los tres protagonistas, claro) dudan de que realmente el virus sea dañino: dos virólogos que en principio trabajaban por separado, y un arqueólogo caÃdo en desgracia que sostiene que lo que ocurre actualmente con el virus fue el desencadenante hace miles de años del paso del Neandertal al hombre actual.
Pocas sorpresas en la trama, vamos. Con leer la contraportada ya se tiene un esbozo general de por donde van los tiros. Afortunadamente, la narración está bien llevada y los personajes resultan convincentes, dibujados a veces hasta con elegancia (Crichton, en este aspecto, me parece un poco grotesco en ocasiones). He de reconocer que en algunos momentos ciertas subtramas se hacen ligeramente pesadas, pero eso se compensa gracias a que los saltos entre unas y otras son continuos; pero tan bien puestos que el hilo se sigue prácticamente solo.
En resumen, que me he quedado con ganas de más libros de este autor. La segunda parte de este ya está en camino, aunque se dice que es bastante peor que esta primera parte (que ganó el Nebula). Veremos.







