Archivo de Marzo, 2006

Se ha roto España... JUAAAS

Por favor, escuchen a Federico esta mañana, que está hoy por encima de cualquier actuación previa. ¿Sabían ustedes que en España mandan los terroristas y que vamos hacia tres o cuatro guerras civiles? Y lo dice como sin lástima, oigan…

Resumen rápido del libro, para los impacientes: Todos se ponen hasta las cejas de farla y ella es cleptómana.

Reparto de la película:

Qué mejor manera de trasladar al celuloide el espíritu de la película que empezar por los actores.

En un futuro ya pretérito, la sustancia D causa estragos entre la población como la nueva droga de moda. El agente de narcóticos Bob Arctor (llamado Fred cuando se pone su traje holográfico de camuflaje) vive entre narcotraficantes de poca monta para investigar qué ocurre a su alrededor de primera mano. Pero eso también implica consumir la sustancia D con sus compañeros de piso, incluso hacerse adicto…

Tal y como se aclara al final de la novela en una nota del autor, la historia está basada en sus propias experiencias con las drogas. El relato no entra en valoraciones éticas acerca de si consumir drogas está bien o está mal, ni tampoco se adentra en sus motivos: de principio a fin lo único que trata son las consecuencias; en el entorno futurista y a veces filosófico de un Dick que ya apuntaba unas maneras que (a mi entender) se verían plasmadas en Valis, hasta la fecha el libro que más me ha gustado de Philip K. Dick; que no quiere decir que el resto desmerezcan en absoluto.

Mientras me leía el libro me preguntaba a trozos cómo se iba a desarrollar la película, teniendo en cuenta que gran parte del relato lo componen los pensamientos del protagonista. Sin preocuparme en exceso de este asunto (ya la veré en el cine, sé que es inevitable), ahora veo el trailer con otros ojos. Muchas de las escenas del libro están realmente calcadas: la escena del silenciador en el patio de la casa, el colocón de Freck en el que un ente con múltiples ojos se le aparece con un pergamino para leerle uno a uno todos sus pecados, el traje holográfico de Fred… gracias a la rotoscopia queda todo muy onírico, como la propia novela. Espero que la película no desmerezca.

Temo que se me empiecen a acumular las reseñas (o críticas, o como se quieran llamar) de los libros que me voy leyendo; que es tanto una manera de dejar constancia de mis impresiones tras su lectura como una forma bastante cómoda de llevar la cuenta de los que me he leído a lo largo del año (¿llegaré a 50? Con gran dolor de mi corazón he de admitir que creo que no. Me quedaré en 49.) Será que ahora viajo más en Metro, leo más y estoy más vago escribiendo. O tengo menos tiempo. O una mezcla de todo lo anterior.

Darwin's RadioDarwin’s Radio he de reconocer que lo compré por error. En una de esas ocasiones en las que miro el catálogo de las recomendaciones de Amazon de pasada y sin fijarme mucho, me llamaron la atención el título y el hecho de que el autor parecía ser Greg Egan, un autor con cuya obra de hard sci-fi, Ciudad Permutación, disfruté como un enano.

Pero las lecturas en diagonal nunca son buenas consejeras en general, y el autor resultó ser Greg Bear. Aunque me di cuenta del fallo antes de confirmar el pedido, el tema del libro me pareció razonablemente atrayente como para justificar tirarme a la piscina sin referencias de ningún tipo. He de decir, una vez pasada la experiencia, que no ha estado mal del todo.

Al menos con esta novela, la impresión que se me ha quedado de Bear ha sido la de un Michael Crichton aprende a escribir y se come a Robin Cook. No en vano es un thriller médico con un toque bastante extenso de justificación científica o pseudocientífica, pues al no ser un experto en el campo de la virología me resulta imposible o muy difícil saber dónde termina la teoría científica y donde empieza el razonamiento de ficción, y si la teoría expuesta es válida. De todas formas, la Wikipedia remarca que esta novela en particular obtuvo buenas críticas al respecto en la revista Nature.

El argumento en sí trata sobre una plaga causada por un virus que propicia el siguiente salto evolutivo en la raza humana. El virus provoca el aborto en todas las mujeres, y que un mes después vuelvan a quedarse embarazadas sin necesidad de volver a tener contacto sexual. El producto de ese segundo embarazo suele aparecer muerto y con múltiples deformidades, lo que lleva a gran parte de la población a pensar que se trata de un castigo divino (abrazar la religión suele ser un recurso de demasiada gente en el momento en el que no se entiende algo) y comienzan los disturbios. Sólo tres personas (los tres protagonistas, claro) dudan de que realmente el virus sea dañino: dos virólogos que en principio trabajaban por separado, y un arqueólogo caído en desgracia que sostiene que lo que ocurre actualmente con el virus fue el desencadenante hace miles de años del paso del Neandertal al hombre actual.

Pocas sorpresas en la trama, vamos. Con leer la contraportada ya se tiene un esbozo general de por donde van los tiros. Afortunadamente, la narración está bien llevada y los personajes resultan convincentes, dibujados a veces hasta con elegancia (Crichton, en este aspecto, me parece un poco grotesco en ocasiones). He de reconocer que en algunos momentos ciertas subtramas se hacen ligeramente pesadas, pero eso se compensa gracias a que los saltos entre unas y otras son continuos; pero tan bien puestos que el hilo se sigue prácticamente solo.

En resumen, que me he quedado con ganas de más libros de este autor. La segunda parte de este ya está en camino, aunque se dice que es bastante peor que esta primera parte (que ganó el Nebula). Veremos.

Esperando a los abogados de Disney desde 1990…

Doña Pulguita

Yo estaba convencido de que me habían puesto el batido más denso del mundo (las paredes del bar se combaban por efecto de la gravedad al acercar la copa.) Quise demostrarlo pero vi que, en el fondo, no era para tanto:

Batido denso 1
Batido denso 2
Batido denso 3

Sí, ya sé que puedo pillar hasta el cólera haciendo esa guarrería. Pero si me lo va a decir alguien, al menos que sea coherente y no sea nadie que haya jugado al duro en su vida. Además, lavé la moneda con agua y jabón antes de proceder al experimento.

PD: Luego saqué la moneda del fondo de la copa.

PPD: Y la usé para pagar.

El único motivo real que me llevó a ver esta película fue el Óscar a mejor secundario que se llevó George Clooney, de otra manera hubiese prescindido completamente de pasarme por el cine.

El título de la película viene del término utilizado en algunos ambientes en Washington para denominar a un cambio de políticas en Oriente Medio. De eso trata (en parte) la película: de los tejes y manejes que se llevan y traen unos y otros para colocar de nuevo Emir a uno de los hijos del actual. Y alrededor de todo esto, un espía, un asesor financiero, un abogado, un puñado de niños pobres saudíes y mucho politiqueo.

Es una película de historias en principio independientes que se acaban cruzando y atándose los cabos unas a otras. Eso en la bonita teoría; en la realidad quedan por ahí flecos sueltos (aunque es un detalle que a mí personalmente no me incomoda, siempre y cuando no piense que es un error no deliberado), personajes un poco difusos y algún cruce de historia algo forzado. Lo que no se le puede negar es que es efectista, sólo empecé a hacerme preguntas sobre lo que había visto cuando salí del cine y me dio la luz en la cara. Durante el resto del tiempo puedo decir que disfruté como un enano.

Y pongo el par pregunta/respuesta que me da la gana, faltaría más.

38. Hola Javier. Te sigo desde tu mas tiernos des-acordes. Tus canciones son un oasis de inteligencia en España, que pais! Que crees tu que hace mas daño a la industria discografica, la pirateria, la falta de talento de los artistas o las discograficas? No crees que el mundo de la musica esta demasiado mercantilizado? Un abrazo, EJ

Sí, el mundo de la música está mercantilizado. La industria no creo yo que haga especial daño. La piratería el daño que hace es a la industria de la música, no a la música. Las discográficas se limitan a editar. La falta de talento quizá sea lo más triste.

El resto, en el encuentro digital con Javier Krahe.