Me meo toa

Resulta que los de CCOO han sacado un documento titulado “Campaña de comunicación no sexista”. He estado buscando por la web el documento en cuestión y no lo he encontrado. Lo que sí he visto es que tienen una versión de su páginas para ciegos. Esto es, que le han quitado todas las imágenes y se han quedado tan panchos. ¡Olé sus huevos!

Todo esto viene a colación de un mensaje que me ha llegado a través de La Corrala, donde reenvían un artículo de Pérez Reverte al respecto. La cosa no tiene desperdicio:

«¡Lenguaje genérico sin exclusiones! ¡Haz visible a las mujeres en tu lenguaje cotidiano! ¡Usa el genérico para todas y para todos!» Así empieza la cosa, signos de exclamación incluidos, a fin de provocar las primeras risas. De ponerte a tono, o sea, arrancándote la primera y grata mueca cómplice. Y a continuación del estupendo exhorto, el folleto entra en materia: «La utilización del género masculino como sinónimo de neutro y comprensivo de hombres y mujeres (.) es un error cultural impuesto en los tiempos». Y ojo. En este punto crucial conviene que el lector se seque las lágrimas de risa, a fin de que la vista vuelva a ser de nuevo nítida y no pierda una sílaba de lo que sigue. «Es necesario construir y normalizar un lenguaje genérico para todas y todos que, manteniendo la máxima claridad y legibilidad, contribuya a transmitir valores y conductas de igualdad.»

[...]

Pero donde ya te caes de la silla, tronchándote, es en los ejemplos prácticos de máxima claridad y legibilidad. Nada de niños, jóvenes o ancianos; lo recomendable es decir «la infancia, la juventud, las personas mayores». Palabras como padres, maestros o alumnos quedan proscritas; nos referiremos a ellos como «comunidad escolar», procurando no llamar padres a los padres, sino «progenitores». Buenísimo, ¿verdad? A los extremeños -se los cita expresamente, pues sin duda se trata de algún chiste regional como los de Lepe- se les llamará: «población extremeña o de Extremadura». No diremos parados sino «población en paro», ni trabajadores sino «personas trabajadoras». Los funcionarios serán «personal trabajador de las administraciones públicas»; los psicólogos, «profesionales de la Psicología»; los bomberos, «profesionales del servicio de extinción de incendios»; y los soldados -esto es sublime por su laconismo y sabor castrense-, «la tropa». Pero la alternativa más rotunda es la de lector -«persona que lee»-; y la más deliciosa, en lugar de españoles, «la ciudadanía del Estado español». Tela.

No sé si soy el único al que todo esto de poner los dos géneros o dar rodeos infumables para no plantar el masculino (o algo que se le parece, como veremos más adelante) le parece una extrema gilipollez (o gilipolleza, ya no sabría decir).

Recuerdo que hace tiempo, en la página de Delegación de Alumnos de Teleco salió una noticia escrita de esa forma y yo me quejé (la noticia en cuestión está aquí), diciendo que en vez de tanta soplapollez se debería utilizar el término neutro y aquí paz y después gloria, y todos nos íbamos a entender perfectamente (vamos, dije eso pero con otras palabras). Al final un delegado (Guillermo Rodríguez Lorbada para más señas) le preguntó a un doctor en lengua, D. Juan Carlos González Ferrero, de la Universidad de Salamanca. La respuesta fue meridianamente clara:

Todo este asunto arranca de un libro que publicó en 1977 un ingeniero de caminos metido a lingüista, que se llama Álvaro García Meseguer, y el libro, Lenguaje y discriminación sexual. En su opinión, expresiones como las que defienden tus colegas eran claros casos de sexismo, pero estaba equivocado, y lo ha reconocido en un estudio posterior. La cuestión es que su primer libro tuvo un gran éxito, y se han popularizado mucho este tipo de expresiones de “los hombres y mujeres”, “compañeros y compañeras”, que tú has oído en muchas ocasiones, especialmente en boca de gente “progre”, con la mejor intención de evitar lo que ellos piensan que es un comportamiento sexista, pero, en realidad, sólo hay molinos donde creen ver gigantes.

La explicación no es fácil de hacer en pocas palabras. Así que voy a darte una pequeña idea, y te mando también un artículo que escribí hace ya algún tiempo sobre las diferencias, desde el punto de vista lingüístico, entre género –un rasgo de carácter morfológico– y el sexo –un rasgo de carácter semántico.

Como sabes, la lengua es un sistema que mantiene un equilibrio entre sus elementos en función de las relaciones que establecen entre ellos, como las piezas, por ejemplo, del juego de ajedrez. Estas relaciones suelen ser de oposición: el masculino se opone al femenino, el singular al plural, etc. En determinadas situaciones, estas relaciones de oposición dejan de funcionar (desaparece la oposición masculino/femenino, singular/plural), y lo que queda es un término, al que se le llama término no marcado, que cubre el ámbito de los dos. En la oposición masculino/femenino el término no marcado es el masculino, y en la oposición singular/plural el término no marcado es el singular.
Y ahora vamos con los ejemplos. En “Con buena uva se hace buen vino” ha desaparecido la oposición singular/plural en uva, que tiene forma singular, pero significado plural (significa “uvas” porque no se puede hacer vino con una sola uva). Igualmente en tu frase ha desaparecido la oposición masculino/femenino, porque la palabra “compañeros” designa ahí tanto a los alumnos como a las alumnas (si quisieras decir que son sólo los chicos tendrías que aclararlo con un paréntesis, o de cualquier otra forma); en cambio, si hubieras dicho “las compañeras de teleco” todo el mundo entendería que se trata sólo de las alumnas, no de los alumnos, porque el femenino es el término marcado y aquí no hay posibilidad de que desaparezca la oposición.

El problema es que éste es un asunto complicado, que no todo el mundo es capaz de entender. Pero parece que los telecos, sí. Y, por supuesto, no hace falta añadir “los telecos y las telecas” para aclarar que nos referimos a los chicos y a las chicas (aquí, como ves, sí que hay que emplear los dos términos).

Hay un documento explicativo más largo del mismo autor titulado El género y el sexo que es de una lectura muy recomendable.

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4 respuestas a Me meo toa

  1. Unoquepasa dijo:

    A lo mejor me meto donde no me llaman, pero ¿no es mas sexista aun al intentar separar ambos sexos al hablar? Vamos al separar la poblacion (o el colectivo que sea) en dos en vez de como un todo. No se si me explico. Seria como en vez de decir personas, dijeramos personas heterosexuales y personas homosexuales, como si el hecho de ser de una inclinacion u otra te excluyera del otro tipo de persona. A lo mejor no se me entiende, pero bueno, soy feliz :D.

  2. Pingback: O recuncho de Suso

  3. Su dijo:

    En mi pueblo a esto se le llama mearse-fuera-el-tiesto

  4. pp dijo:

    Por estas terras tupiniquins, já há coisa de alguns anos (ao menos qdo. cursei as cadeiras pedagógicas comum a todos os cursos de licenciatura, na dec. 90) tivemos q. tolerar ler artigos sobre pedagogia, psicologia da educação e outras áreas das ditas ‘humanidades’, escritos na forma considerada como ‘politicamente correta’ por alguns paranóicos do ‘gênero’ e ditas ‘feministas’, por ex.: “os(as) professores(as) que tiverem alunos(as) portadores(as) de ‘necessidades especiais’*…”.
    Veja-se o ridículo e o truncamento na leitura de um texto escrito assim cheio de parênteses p/ indicar o gênero/ sexo feminino. E pior, se fosse p/ uma mulher (ou qualquer pessoa q. se considere como tal) se sentir excluida por bobagens como estas, creio q. até teria maior motivo p/ se sentir assim por ser posta em 2ºlugar e entre ( )- o q. seria também bastante ridículo. E vá se discutir coisas assim enquanto milhões de crianças morrem de fome e adultos (os/as, indiscriminadamente) permanecem analfabetos ou não tem acesso a livros, jornais, www. ou qualquer meio escrito.
    Felizmente a mirabolância não vingou p/ a mídia impressa e restringe-se a uma parte do meiozinho acadêmico, por aqui já suficientemente questionada por seus modismos como: adoção de ‘foucaultianismos’ de 2ª e 3ª mãos, ‘análise do discurso’ (entenda-se por isso: ouvir e reproduzir o ‘papo-furado’ de meia-dúzia de individuos sem fazer qualquer análise séria da situação ou elaborar propostas e medidas p/ tentar resolver os problemas eventualmente apontados por aqueles), e o mais ‘fashion’: ‘estudo de gêneros’.
    Imagine-se ainda ir ao cinema e ter q. ler as legendas escritas assim (felizmente, por aqui os filmes estrangeiros são todos legendados, exceto os infantis e as banalidades p/ ‘aborrecentes’, mas q. chegam às salas nas duas opções, dublado ou legendado).

    Nota *: “portador de necessidades especiais” é um eufemismo dito politicamente correto p/ quem possui alguma ‘deficiência’ fisica ou mental, tendo o termo ‘deficiência’ sido considerado banido por ser considerado pejorativo, excludente, etc. Assim como ocorreu c/ ‘negros’ e ‘brancos’ que agora, no rastro dos EUA, vêm sendo substituidos por ‘afro-americano’ ou ‘afro-
    brasileiro’ e ‘caucasiano’ (sempre terá sua graça um WASP estadunidense se autodenominando de ‘caucasiano’…). Como se a mera troca de termos/expressões bastasse para tornar uma sociedade mais tolerante e inclusiva, quando o q. se vê nos grandes centros urbanos é a fragmentação em grupinhos (‘tribos’) fechados com seus ‘ritos’ e ‘maneirismos’ (gestual, trajes e pinturas) próprios e menosprezo aos demais. E se aquela mudança terminológica resolvesse por si só, os EUA seriam a nação mais democrática, humanista e tolerante do mundo formada por uma sociedade unida composta por cidadãos capazes de respeitar as diferenças e os valores alheios (tudo o q. eles não são e não fazem), como muito bem mostrado no episódio de Natal em South Park.

    OBS: em português, como na maioria das línguas neo-latinas a forma do masculino serve p/ grupos de ref. q. reúnam individuos de ambos os sexos, indiscriminadamente, sendo usada como um plural ‘misto’, ou uma forma ‘unisex’ ou ‘neutra’ de ref.)

    Args, me extendi novamente, vou parar de enviar essas maçadas de comentários.