Garfield (14-4-2004)
Algunas veces es realmente difÃcil negar lo evidente.
Algunas veces es realmente difÃcil negar lo evidente.
Antes de nada, una nota mental: Nunca, bajo ningún concepto, volver a jugar 10 partidas seguidas de bolos. Efectos secundarios: cojera e inutilización del hombro a causa de las agujetas. El dedo gordo de la mano de tirar (mi mano izquierda en este caso), para el arrastre; si lo doblo lo más mÃnimo veo las estrellas. Menos mal que la barra espaciadora la tengo asignada a RightHand.getThumb().
Desde pequeño me he llevado mal con el ejercicio. Cumpliendo con el prototipo de empollón gafotas (con calculadora en el bolsillo, añadirÃa Rodrigo), cualquier actividad que repesentase dar trotes durante más de cinco minutos me tocaba infinitamente la moral. Esta sensación se acrecentaba más en clase de gimnasia del colegio, donde no sólo habÃa que hacer abdominales, si no que además habÃa que hacerlas hasta echar el bofe, o hasta que la profesora de gimnasia dijese basta. Normalmente ocurrÃa lo primero mucho antes.
Lo único que soportaba hasta hace unos años era el baloncesto. Es un deporte sencillo: hay que tirar al contrario al suelo (y con fuerza, para que se raspe los codos al caer) sin que te vea el árbitro (si lo hubiese), quitarle la pelota y meterla en un aro que hay en el otro lado de la cancha. Si no le puedes tirar por lo menos lo hinchas a golpes; el tema es desmoralizarlo y que vaya fallando él solito mientras su única preocupación es mentarte a tus muertos.
Poco a poco fui dejando tan noble deporte y me dediqué a actividades de menor riesgo: dardos, bolos, siesta, sesiones de 6 horas de cine experimental nipón… El asunto era al menos evitar lesiones (de lesiones cerebrales mejor no hablamos) y pasar un rato tranquilo. Pero lo de ayer fue matador… la próxima vez, 9 partidas como mucho. Pero 10 es de locos.
A la hora de escribir esto, noto como las agujetas del hombro se van extendiendo por fin por el antebrazo. Es como la escena del espejo de Matrix pero al revés.
Los nominados para el premio Hugo 2004 ya están disponibles. Pueden ir haciendo sus apuestas.
Por cierto que ese Shadows over Baker Street suena bastante bien… ¡a la cesta de Amazon! Y otro año más el animal de Robert J. Sawyer tiene una nominación por Humans, la segunda parte de Hominids… ¡los dos a la cesta!
Ojo al dato:
El canal 3 de televisión digital de la BBC anunció que presentará, en los próximos dÃas, la primera carrera televisada de espermatozoides de la historia.
Los competidores serán nada menos que los espermatozoides de los presentadores de la serie “Lab Rats” (”Ratas de laboratorio”) de ese canal, el Dr Mike Leahy y Zeron Gibson.
La competencia se filmará en dos pequeñas probetas de cristal, con ayuda de microscopios, y se trasmitirá a través de una pantalla gigante a una audiencia en un pub británico.
Se desconoce si los presentes en el bar harán apuestas.
Lo mismo acaban de inventar el deporte del futuro, quién sabe…
Para los fans de Calvin & Hobbes: Por si os apetece volver a empezar.

Mañana: ¡Bolos! Hasta que nos quedemos sin muñeca o nos echen de la pista, lo que pase primero.
En la revista El Cultural aparece una entrevista con Stanislaw Lem, el escritor polaco cuya obra más famosa seguramente sea “Solaris”.
En la entrevista se habla un poco de todo. De Harry Potter, de Philip K. Dick, de la guerra de Iraq, de las misiones a Marte… merece la pena echarle un ojo, incluso si no se ha leÃdo nada de Lem (¡herejes!).
Para entrar en un nuevo género de cine hay que hacerlo con calma; la mayorÃa de las veces a trompicones y con cuidado al escoger, no sea que veamos la peor pelÃcula del género nada más empezar y se nos quiten las ganas de seguir.
No es que el cine japonés sea un género en sà mismo, pero sà representa una forma completamente distinta de hacer pelÃculas. Empecé a verlo gracias a Gonzalo, un amigo de la universidad, que me habló de un director llamado Takashi Miike y sus maravillosas pelÃculas, sobre todo Ichi the Killer. No voy a comentar nada de este director. El que quiera ver una de sus pelÃculas, que las vea (que conste que a mà me gustan y estoy esperando a ver Zebraman con ganas). Declino toda responsabilidad sobre vuestra salud mental después del visionado.
En fin, Miike fue el principio. Y luego vino Kitano. Últimamente me encuentro con mucha gente que ha visto Zatoichi y les ha gustado. A mà también me gustó mucho, pero Hana-Bi está a otro nivel.
Un policÃa (el propio Kitano -Beat Takeshi-), cuya hija murió a los 4 años y cuya mujer está gravemente enferma de leucemia se queda más solo aún cuando la única compañÃa que le queda, su compañero Horibe, es gravemente herido y queda inválido. Éste intenta suicidarse, y al no conseguirlo comienza a dedicarse a la pintura como única vÃa de escape. Mientras tanto, Kitano debe resolver sus deudas con la Yakuza mientras pasa junto a su mujer sus últimos dÃas.
Ese es básicamente el argumento de la pelÃcula, destripando lo menos posible. Sobre todo decir que es una pelÃcula tranquila: cuenta las cosas despacio, como Kitano acostumbra a hacer. Que sea tranquila no significa que sea un bodrio infumable perpetrado por una pijo-directora a la que no deberÃan dejar volver a acercarse a una cámara en su vida.
Como nota curiosa, los dibujos que hace Horibe son los que realizó Kitano después de un accidente de motocicleta que casi le cuesta la vida (allá por 1994).
En fin, que si alguien quiere iniciarse en el cine hecho en Japón creo que esta es una buena pelÃcula para ir viendo cómo va el ritmo. Despacito y con buena letra.
Jamás pensé que una mujer pudiese tener tal cara de mala hostia. Pero vaya que si puede.

No sé yo si ese cabreo interno puede ser sano. Mejor no comprobarlo.
A través de Cuaderno de Bitácora me llega un enlace a este blog de un dentista iraquÃ: Healing Iraq. Con un poco de sentido crÃtico, una fuente de noticias más fiable seguramente que cualquier periódico profesional.
Gestionado con WordPress