Y tengo un título que lo demuestra:

Se lo vi a Fernando Frías y me ha dado envidia. Ya soy especialista en homeopatía, y eso que me he saltado los vídeos y he contestado según me venía. Gracias, laboratorios Boiron
Y tengo un título que lo demuestra:

Se lo vi a Fernando Frías y me ha dado envidia. Ya soy especialista en homeopatía, y eso que me he saltado los vídeos y he contestado según me venía. Gracias, laboratorios Boiron
Posiblemente, el escéptico británico Crispian Jago sea más conocido por su colección de cartas Skeptic Trumps. O por aquel vídeo en el que se bebió su propia orina, homeopáticamente hablando; lo absurdo de visualizar el proceso completo no tiene precio. En todo caso, el señor Jago tiene mucho tiempo libre. Y yo me alegro.
Lo último que ha hecho ha sido este mapa de Metro:

La Ciencia, desde el siglo XVI, como un mapa de Metro.
Así reducido se ve bien poco, pero desde este artículo en su blog se puede hacer zoom en la imagen completa. Como posiblemente no sea completo, y en todo caso hay muchos nombres que habrán tenido que quedarse fuera, está aceptando sugerencias en los comentarios y se irá mejorando en sucesivas versiones. Especialmente interesantes son las estaciones en las que hay transbordos para más de una línea. No hay más que buscar a Galileo o Newton. Cuanto más se avanza en la línea temporal, más raro es encontrar uno de estos grandes nodos.
Después de un puñado de charlas en el blog con miembros del Club de Amigos del Gorro de Papel de Aluminio, me he puesto a buscar bibliografía que hable de por qué la teoría de la conspiración es un género tan popular, tan extendido y cuyos razonamientos arraigan tanto. Con la inestimable ayuda de la lista de socios de ARP-SAPC he conseguido una pequeña lista de libros que pongo a continuación por si alguien tiene comentarios al respecto o más títulos que ayuden a ampliar la lista:
Además de los de esta lista, también me comentaron que el inefable César Vidal escribió hace unos 12 años un libro titulado La Estrategia de la Conspiración del que se puede llegar a sacar algo de provecho, pero que en general no merece la pena el esfuerzo.
Pero yo tengo la sensación de que no se han ido.
Salvo un par de días a principios de agosto, este verano me está resultando atípico en Madrid desde el punto de vista cotidiano: ni veo pasar muchos menos coches cerca de mi casa, ni el Metro viene mucho más vacío por las mañanas. No sé si ha sido solamente una percepción errónea mía, pero juraría mi Madrid particular se ha quedado mucho más lleno que otros años.
Por coincidencias de la vida, un día estuve sentado al lado de Cory Doctorow durante una cena. Fue el día que se presentó, en el Círculo de Bellas Artes, la adaptación de las licencias Creative Commons a la legislación española. Aprovechando que le tenía ahí, le pregunté que qué sería necesario para que la gente comenzase a preocuparse un poco más por los sistemas de restricción de derechos digitales (eufemísticamente llamados de gestión de derechos digitales). Me contestó que todavía faltaba que la gente se encontrase con problemas en su vida cotidiana, pero que en ese momento, cuando la gente empezase a ver que cosas que daba por hechas no se podían hacer, comenzarían los problemas.
Hoy, leyendo una entrevista a PZ Myers acerca de sus hábitos de lectura, he encontrado dos cosas interesantes. Una, que le gustan China Miéville (The city & the city me está pareciendo una maravilla) y Charles Stross. Otra, que los asuntos tratados en el párrafo anterior comienzan a interesarle hasta a los biólogos:
The day will be coming soon when I won’t bother with paper at all. The one reservation I have there is that the digital rights management on these e-books is worrisome—I keep books forever, and the thought that I could ‘buy’ an ebook and have my ownership rescinded a mere few years down the road is a major concern.
(Pronto llegará el día en el que dejaré de manejar papel. La única reserva que tengo es que la gestión de derechos digitales en estos libros electrónicos es preocupante –guardo mis libros para siempre, y la idea de que podría ‘comprar’ un libro electrónico y ver esa propiedad rescindida unos cuantos años después me preocupa enormemente.)
En realidad, no. Pero con ese titular igual llega alguien buscando lo que no es y en vez de desinformarse, aprende.
Circula por ahí un e-mail que viene a decir que:
Hoy, 27 de agosto, el planeta Marte será la estrella más brillante del cielo. A simple vista, parecerá tan grande como la Luna llena. Asegúrate de mirar el cielo el día 27 a las 12:30 AM. Parecerá que la Tierra tiene dos lunas.
A mí no me ha llegado este año, pero sí lo hizo el verano pasado; me he librado de bastantes. El rumor comenzó en 2003, posiblemente obteniendo inspiración de la aproximación entre la Tierra y Marte en agosto de ese año. Entonces el planeta rojo tuvo un tamaño 75 veces menor que nuestro satélite, y bien grandote que estaba, a sólo 56 millones de kilómetros, la mayor aproximación en casi 60.000 años. La cadena de correos continuó extendiéndose a través del correo electrónico en 2004 y 2005, saltó a 2006, se dio una vuelta por 2007, pasó por 2008, llegó a 2009 y 2010 no tiene por qué ser diferente. *Suspiro*.
Bien: como cada año anterior, sigue siendo mentira. Hoy Marte está a 314 millones de kilómetros de la Tierra y al ponerse el Sol será un pequeño punto rojizo que no llamará la atención. Miren si estamos lejos de estar cerca:

Situación de la Tierra (punto azul) y Marte (punto naranja) a día 26 de agosto de 2010, día de escritura de este artículo. Datos obtenidos de Mars Today - http://www-mgcm.arc.nasa.gov/. Los puntos no están a escala.
Eso sí: sería capaz de apostarme algo a que el año que viene circularán e-mails que asegurarán que el 27 de agosto de 2011 Marte será tan grande como la Luna en el cielo.