La semana pasada recibí la respuesta de los revisores que una revista había asignado al artículo que envié. Minor revision, decía el editor, que en román paladino viene a ser cambia pocas cosas, que más o menos va bien. Esto, junto a sus comentarios, me hace pensar que no solamente tengo el pie en la puerta sino que aquello que se ve a lo lejos son los canapés de bienvenida. Pero ya saben.
Por muy pocas cosas que haya que cambiar en un artículo, la respuesta a los revisores y al editor siempre es un asunto delicado. Aunque los cambios propuestos sean mínimos, siempre hay que tener en mente una serie de puntos a cumplir para no cagarla en la respuesta. El otro día, buscando documentación para poder dar una respuesta en condiciones, encontré este artículo que recoge todo lo que el sentido común nos tendría que estar gritando en el oído desde el principio del proceso: Top 10 Tips for Responding to Reviewer and Editor Comments. En todo caso, unos cuantos puntos sacados de la chistera (y de ese artículo):
- La revisión no es una competición para ver quién tiene razón. Es un proceso para mejorar un trabajo. La resistencia es fútil.
- Los revisores no tienen por qué acordarse de los comentarios particulares que hicieron en su día. Una respuesta razonada punto por punto es infinitamente mejor que un genérico tienen razón y lo he hecho todo.
- Aunque el editor haya recogido en su mensaje los puntos más importantes a los que considera que hay que dar respuesta, conviene responder a todo: los revisores han invertido su tiempo en leerse lo que han recibido y han hecho sus propuestas, qué menos que recibir nuestra consideración a cambio.
- Se puede estar en desacuerdo con algún comentario en particular y rebatirlo con mucho tacto. Ver punto anterior.
- Si, en todo caso, el artículo se rechaza, no sean tan zopencos de enviar el mismo manuscrito a otra revista sin haber considerado los motivos del rechazo.
- Y por último, recuerden la máxima: no hay artículo malo, hay revista demasiado buena.










